Y los videntes…?    

(Extraído del mensaje de la Virgen María recibido en el Toscón el 8 de Diciembre de 2005)

(La Madre en su mensaje estaba hablando de las mentes perturbadas inconscientemente y de las perturbadas conscientemente...)

…y también las perturbadas concientemente, que de esas abundan… dice Jesús que no sea muy cruda con los videntes… Jesús también los quiere a ellos, quiere recuperar sus almas, no lo olvidéis. Los que tienen sus mentes… dice Jesús que perturbadas no se entiende… las califico así, porque hay que estar perturbado para perder el Cielo de esa manera, ya que Jesús me corrige cambiaré el término. Esos hijos míos que concientemente confunden a otros teniendo un comportamiento anormal, un comportamiento anormal de cualquier tipo; un comportamiento anormal es aquel que no es el de todos los días de cualquier ser humano, y no es normal decir que se están viendo cosas cuando realmente no se ven, no es normal anunciar desastres que realmente no pueden estar, no es normal engañar diciendo que se ve en letras, números, cartas, y tantas sandeces, hijos míos, y todos los días a través de ese televisor, hijos míos también, hablando del futuro, y otros llaman y pagan, y Jesús decía hace un momento… videntes, sí, de la moneda que van a cobrar… tan torpes estáis, humanidad mía, que no alcanzáis a comprender que si Dios quisiera recuperaros a través de lo sobrenatural y de una vez a todos, lo haría; Dios ha decidido que le descubráis en lo natural, y en su bondad infinita ha permitido hechos sobrenaturales a lo largo de la historia, para que removiendo corazones, descolocando mentes científicas, la fe aumente. 

No estaba perturbada mi pequeña cuando me escuchó decirle que removiera la tierra, cuando otros se reían de ella porque decía que me veía y los demás no veían nada, esa no era una mente perturbada… dice Jesús, eso es anhelo de muchos, verte, Madre… dice Jesús. Hay que distinguir, hijos míos, y es verdad que a veces la distinción cuesta, ¿por qué aquí sí es la Madre, por qué allá no lo es? Hijos míos, si os agarráis de esta frase que tanto repetís, sobretodo las inquietas, “mi corazón no me engaña, yo sé que era Jesús , porque vibré con sus palabras”, “mi corazón no me engaña, yo sé que no era la Madre porque no vibré con sus palabras”, cuidaos porque el mal se sonríe con vosotros, contento de haber ganado partidas, un corazón que no está totalmente limpio, no tiene sensaciones certeras de nada y ¿cuándo se tiene un corazón limpio? Tras una confesión bien hecha quizás. Hijos míos, la prudencia entra en juego y está bien que respetéis, pero recordad que Dios os ha puesto para que piséis la tierra, no para que andéis a un metro de ella. Sois libres, así os quiere Dios ver, así quiere Jesús veros, contentos, libres, aumentando vuestra fe, pero no sostengáis vuestra fe en ningún humano, porque veréis, la fe o se sostiene en Dios o se desvanece rápidamente ante pruebas que el mismo Dios pone. 

Si otros os sirven de ayudas, si guías dispone Dios en el camino válidos, bendito sea Dios, pero aún así, las guías también tienen su camino, un alma que salvar, y hay muchas guías de la humanidad que han llevado almas al Cielo, y hay otras tantas que las han apartado de la luz, y eso pasa a todos los niveles; os oigo decir a algunos, fuera de aquí, aquí también hay alguno, más de uno, “a la iglesia no voy, los sacerdotes son…” los sacerdotes son hijos de Dios como vosotros, y muchos de ellos han entrado en el sacerdocio buscando a Dios, como lo buscáis vosotros aquí en el Toscón. A veces sus caminos se hacen día tras día más dignos y cada vez son más santos de cara a Dios, pero desgraciadamente los hay, es verdad hijos míos, que los hay, que en vez de alentar las almas, las confunden, y así no saben confesar como debieran, y así no dan la comunión con respeto, y así tantas cosas; pero sabéis, cuando se da la palabra de Dios, Dios está muy presente, y Dios hace milagros cada vez que se celebra la Eucaristía. No dudéis de la presencia de Dios y de Jesús viva en ese sacrificio renovado, no dudéis, dudad del hombre, dudad de la mujer, dudad de lo que no es Dios mismo, pero que esa duda, simplemente aumente vuestra prudencia; pero dejar de acercarse a Jesús en la comunión por culpa de unas manos que pensáis no son dignas es una torpeza, porque Jesús está en la Sagrada Comunión, y está de verdad, no es un símbolo. Las manos del vehículo que sostienen esa Sagrada Comunión están haciendo un servicio, dejad para Dios los juicios, que todos estarán en su justo momento, y no penséis que todos son iguales, por eso es bueno que aprendáis a valorar vuestra propia vida, qué habéis aprendido tanto bueno como malo para recobrar prudencia. 

Pero hablábamos de las mentes entorpecidas, enajenadas, las que son concientes tendrán su juicio en su momento, pero también tienen oportunidades que Dios pone en su andar, no creáis que ya van perdidas, no os equivoquéis, porque hay muchos que empezando mal, han terminado muy bien. Pedid por ellos para que Dios les envíe un rayo de luz y evite que se condenen sus almas.

 página principal