Vida Interior (Oración)

           (Extraído del mensaje de la Virgen María recibido en el Toscón el 10.01.2013)

[…] quiero pediros, insisto en esto, y lo haré las veces que Dios me permita hablaros durante este año, que cuidéis de la oración, que cuidéis de esos momentos que debiera ser sólo para Dios, instantes de silencio entregados a vuestro Dios, de un silencio bien entendido, no hablo de un silencio humano, que también es necesario, que es importante que acalléis las voces del mundo para que podáis escuchar la voz de Dios, os hablo de un silencio que, realmente, produzca en vuestras almas una transformación que permita en ellas recibir a Jesús y crecer y que lo notéis. 

- Esa vida interior que os pido que cultivéis, durante este año de manera clara, es una vida interior sin la cual no podéis elevar el alma hasta el punto donde yo quiero verla elevada. Quiero veros amando a Jesús, necesitáis de esa vida interior, pero cultivar la vida interior supone esfuerzo, igual que cuando uno se prepara para una competición tiene que hacer ejercicio constante y bien programado, también la vida interior necesita de una programación, y esto ya asusta a algunos con sólo escucharlo; pero fijaos, los momentos de encuentros con Dios los conformáis vosotros. Vosotros decidís como orar, como dirigiros, pero hay unas ayudas que conviene que conozcáis para que no sea tan complicado cultivar la vida interior. 

Distintos sois, distintas formas de orar, pues, en todos que a Dios agradarán sobremanera, si la oración nace del corazón; si la razón es humilde y da paso al corazón esa oración puede ser una oración tremendamente productiva en vuestra alma. 

[…] una intención constante pondré en toda la oración que me brindéis durante este año, la intención... Jesús se sonríe con la intención que pretendo poner, pues es una pretensión -dice Jesús- ambiciosa, la de vuestra Madre con vuestras almas... quiero pedirle a Dios que améis la oración, que lleguéis a amar la oración, que no podáis estar sin orar con Dios; que haya realmente obsesión, bien entendida, por estar con Dios, porque igual que hay un solo orgullo entendible como bueno que es el de sentiros hijos de Dios, verdaderos hijos de Dios, también hay una obsesión sana, que es la de querer estar con Dios, querer sentir a Dios cerca, querer recoger Su Voluntad y hacerla propia. Yo quiero pedirle a Dios que infunda en todos vosotros ese pudor, pero al mismo tiempo, ese amor; pudor a la hora de orar, porque oráis a Dios, y Dios es digno de alabanzas, a Dios hay que agradecerle todo aunque no se entienda, y pedirle también todo lo que uno anhele espiritual y humano.

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