El Santo Rosario

(Extraído de los mensajes de la Virgen María recibidos en el Toscón)

 El rezo del Santo Rosario está haciendo muchos milagros en la Tierra. Esas oraciones, incluso la rezadas con monotonía y con descuido, llegan a Dios, se convierten en amor que se derrama por el mundo; pero rezad cómodos, hijos míos. Orad con Dios cómodos, física y espiritualmente; y seguid el camino pero no os paréis tanto a descansar, que os queda mucho por andar, y lugares de descanso están preparados por el camino. (7.10.93)

El rezo del Santo Rosario llega a Dios en amor y ese amor se reparte a toda la humanidad. ¿Es que no habéis orado y habéis visto sanar a ese hermano enfermo? ¿Es que no habéis visto de cerca la obra y respuesta de Dios? Cuando rezáis, cuando pedís a Dios, Dios os escucha. Esas oraciones se convierten en amor, oraciones rezadas a veces con descuido, todas llegan a Dios; pero no olvidéis tampoco hijos míos, que cuanto más pidáis por los demás y menos por vosotros, más recibiréis para vosotros. Dios sabe de vuestras penas, pedidle por los demás que Él sabrá responderos. No os olvidéis de que todos sois para Dios hijos, hermanos, abrid un poquito ese corazón para más hermanos. Pedid a Dios, pedidle que os agrande ese corazón para que en él quepan más hermanos.

 Como vais tomando realidad de lo que Dios quiere, no volváis a casa vacíos. Volved a vuestras casas alegres. Si os he pedido que habléis con Dios, si os he pedido que le pidáis, es porque Él -no olvidéis que estoy en su voluntad- es porque Dios mismo os lo está pidiendo, y si Dios mismo os requiere, acudid, aprovechad esto, esto que vivís que se vive en otros lugares, es una luz especial que Dios reparte para el que quiera recibirla, pero cuando comprobéis que Dios os escucha, no abuséis. Abriros a los demás para que otros disfruten del acercamiento a Dios, como vosotros podéis disfrutar si recogéis bien el mensaje de esta tarde.

 Dios os escucha siempre, y Dios esta tarde de manera muy especial os pide: "HIJOS MÍOS, HABLADME; HIJOS MÍOS, ACUDID A MI PARA QUE YO PUEDA ACUDIR A VOSOTROS". Si Dios os está llamando, aprovechad esa llamada. (21.10.93)

 El rezo del Santo Rosario está haciendo mucho bien en el mundo. Ese amor que repartís en vuestra unión de oración sólo podréis vivirlo cuando halláis partido, entonces comprobaréis el alcance de la oración. No olvidéis que la oración hace milagros. No os desesperéis. En la tristeza, en la duda, acudid a Dios en la oración, que en la oración sincera Dios vuestro Padre siempre responderá. (4.11.93)

 

Si habéis decidido rezar el Santo Rosario en estas reuniones, hacedlo bien para que los que acudan por primera vez reciban, gocen del rezo del Santo Rosario. Rezar bien significa rezar con el corazón. Rezar bien significa hablar con Dios verdaderamente presente, y en la presencia de Dios hay que guardar el máximo respeto. Guardar respeto no significa no estar alegres. Orad contentos pero con respeto; y no olvidéis las peticiones a Dios antes del rezo del Santo Rosario, si bien todas las oraciones se reparten en gracias para el mundo entero también de ellas recibís los que oráis. Atreveos a pedir aquello que anheláis limpiamente, no es necesario que lo hagáis de viva voz, pero pedid sin temor a Dios porque eso os ayudará a rezar con más respeto. Cuando pedís por vosotros mismos lo hacéis de manera muy diferente a cuando lo pedís por otros. (21.7.94)

 El Santo Rosario es la esperanza que queda a este mundo, rezadlo con amor, con la responsabilidad que conlleva saber lo que significa para este mundo. No desperdiciéis ni una sola oración. Mantened vuestras mentes atentas a lo que decís. El Santo Rosario, que muchos rezan solamente en estas tardes, es poco tiempo, aprovechad bien este poco tiempo que dedicáis a Dios, porque en verdad es una gran oportunidad para acercarse a Dios-Padre. (28.7.94)

 

El rezo del Santo Rosario cuesta, cuesta sobre todo cuando no hay necesidad de pedir urgentemente por algo, por alguien. Dios quiere que sus hijos acudan a Él, no sólo en los momentos tristes, sino en cualquier instante de vuestra vida. Orar es hablar con Dios. Habláis con Dios poco hijos míos, muy poco.

  El Rosario, esa repetición de oraciones, cansa a cualquiera; pero Dios, Dios recibe esas oraciones -rezadas, a veces, con descuido y con cansancio- con agrado. Lo que son unos momentos que intentáis dedicar a Dios -Dios que lo ve todo, que lee vuestros pensamientos, vuestra Madre que en su voluntad también lo hace, comprobamos vuestras miserias humanas continuamente- os cuesta, os cuesta muchísimo rezar un Rosario completo sin despistaros de la intención inicial al rezarlo. Vuestra mente vuela mientras oráis, mientras se supone que estáis hablando con Dios estáis imaginando situaciones, pensando en otras cosas; pero a pesar de ello hay instantes en los que caéis en la cuenta de lo que hacéis y volvéis a tomar el espíritu de la oración, aunque se os vuelva a marchar de nuevo.

 El Rosario que para muchos de mis hijos, en este mundo, carece de sentido por esa repetición incesante, que se hace, a veces, de manera mecánica; y sin embargo, un instrumento eficaz para que os acerquéis a Dios.

 No rechacéis el poder de la oración, de la oración sistemática, de la oración a través del Santo Rosario. Hablar con Dios, hablar con Dios todos los días, eso es lo que os pide vuestra Madre. Si fuerais capaces de orar con Dios de vuestras cosas con sinceridad, como un amigo, si fuerais capaces de compartir vuestra vergüenza, si fuerais capaces en definitiva de abrir vuestro corazón a Dios en esa confianza plena, este instrumento valiosísimo, no hubiera sido necesario; pero muchos preferís a la hora de acostaros, por ejemplo, antes de sinceraros con Dios, preferís rezar un Padrenuestro y tres Avemaría. Es, pues, un instrumento realmente útil para esa huida continua.

 No despreciéis estas oraciones, porque en ellas invocáis a Dios, porque en ellas pedís a vuestra Madre y vuestra Madre, conociendo la debilidad de la naturaleza humana, recoge todas vuestras peticiones, intercede por todos ante vuestro Padre.

 Dios está en vosotros mismos y en la oración os acercáis a Él. Si os acostumbráis a rezar el Rosario, llegaréis a la conclusión de que no es ninguna obligación, sino que es realmente un entrenamiento para enseñaros a hablar con Dios de una manera más libre, más clara.

 Hablad con Dios hijos míos. Hablad a cada instante del día con Él, porque rezar un Padrenuestro o un Avemaría no os acerca más que una charla sincera, de corazón, con vuestro Padre. Yo os animaría a todos a esa charla sincera, pero esa charla sincera parece que encuentra muchos obstáculos. Mientras no seáis capaces de mantener esa conversación con vuestro Padre-Dios, de manera natural y espontánea, con una sinceridad absoluta, mientras no seáis capaces, vuestra Madre seguirá recomendándoos que oréis el Santo Rosario; pero recordad, no olvidéis que no es una obligación ni un deber, es una ayuda, simplemente eso, una ayuda que Dios pone a vuestro alcance. No la despreciéis. (27.10.94)

 

(Se comenzó el Santo Rosario y después de las peticiones la Madre dijo lo siguiente.)

 Intercedo por todos los hijos en este mundo, para que dejéis que vuestra alma se ilumine con la Palabra de Dios viva. Vuestra Madre intercede por todas vuestras peticiones, por aquellas que os atrevéis a decir de viva voz, y por aquellas que calláis por vergüenza. Vuestra Madre intercede por todas vuestras peticiones, porque pedís por todo, y por todo lo que pedís intercedo. La humanidad, los hijos de Dios deben conocer a Dios-Padre, justo y misericordioso, confiad en Él porque sólo así llegaréis a conocer su amor. Comenzad. (17.11.94)

Recordad lo que una vez os dije: El rezo del Santo Rosario es importante, por cuanto que es un instrumento valiosísimo, ya que no sois capaces de hablar con Dios con sinceridad, porque cuando habláis a Dios de vuestras cosas, ocultáis lo que os avergüenza, preferís pensar que Dios no lo ve todo. Como os cuesta tanto hablar sinceramente con Dios, Dios ha puesto este instrumento a vuestra disposición, para que a través de esa repetición continua y un poco pesada, de las mismas frases, os acerquéis a Dios. En verdad que en vuestra alma dan sus frutos, aunque no lo notéis. Así, pues, no dejéis nunca la oración de lado, la charla sincera con Dios, cuando vais por ahí, cuando conducís, cuando estáis en vuestro trabajo. Hablar con Dios es bueno, hablar con Dios da frutos, hablar con Dios es estar seguro de estar hablando con alguien discreto. Discreción que os hace falta a muchos. (30.3.95)

El rezo de Santo Rosario que para muchos es un pequeño sacrificio, aprovechadlo y ofrecédselo a Dios vuestro Padre para que os conceda la paz para vuestras almas. Esa inquietud constante del corazón que os quiebra a cada instante, que os hace dudar, esa inquietud sólo se apaga en Jesús, en Dios mismo; pero hay que buscar a Dios y hay que saber buscar a Dios. Dios está en cada uno de vosotros, Dios está en todo lo que veis, en lo que oís. (27.6.96)

Si esa coraza que tenéis, sois capaces de derrumbarla y mostraros como sois delante de Dios, hablando con Él, siendo conscientes de que todo lo sabe, entonces estaréis orando con Dios como Él quiere, pero como muchos guardan esas corazas para proteger no se sabe qué, ese hablar con Dios, es un hablar con Dios que no llega porque no sale del corazón; por eso, el rezar de manera reglada el Rosario, es una alternativa que Dios ha dado para que aquellos que no son capaces aún de abrirse plenamente a Él, le invoquen de forma repetida. Cuando uno reza a Dios con las oraciones del Santo Rosario muy difícil es no perder la conciencia del rezo y dejar que la mente vuele; y recordad que las oraciones rezadas pasan delante de vuestra Madre, la intercesión se hace siempre, aunque el rezo sea descuidado, pero os vuelvo a repetir: "Lo que necesitáis es hablar con Dios, con vuestro Padre, creyendo firmemente que existe, que está, que os escucha y que os responde". Ahí está la clave, sólo así comenzaréis a recibir agua viva en el corazón que os haga despertar a la verdadera realidad, no la que vivís, que parecéis robots de un lado para otro. (20.11.97)

Dios en muchos lugares, a través de Jesús, a través de vuestra Madre ha dejado oraciones concretas para personas concretas, grupos de almas concretos, con esto lo que os quiero decir es que si unís todas las oraciones que se han ido pidiendo por ahí, que se han ido pidiendo, si las unís todas estaríais muchos días rezando sin parar. La letanía del Toscón o de la Virgen del Toscón, como la llamáis algunos, es de este lugar, que otros la copien nunca estará mal, todas las oraciones tienen luz, pero hay que ser un poquito astutos, las oraciones son de cada lugar, de como están las almas en cada lugar. El Rosario, el Santísimo Rosario está reglado más o menos de la misma forma en todas partes, pero las oraciones particulares son particulares. No ha pedido Dios de manera especial el Santo Rosario en este lugar cada jueves, fue ofrecido en su momento y yo como Madre lo veo como una buena iniciativa, pero no pide vuestra Madre tampoco que lo alarguéis sin necesidad, porque son más los que prefieren una oración corta que los que prefieren una oración larga; y como para rezar siempre hay tiempo, el que quiera rezar que siga rezando fuera, porque para orar con Dios no hay excusas, el que quiere puede hacerlo, puede orar a Dios trabajando, puede orar a Dios sin trabajar, y a veces es más fácil orar trabajando que estando libres porque la mente se va buscando, vamos a decir, no se sabe qué, aún cuando a veces si sé. (5.8.99)

 

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