Qué es lo tiene que hacer Dios Padre...

(Extraído del mensaje de la Virgen María recibido en el Toscón el 21.7.2005)

¿Qué es lo que tiene que hacer Dios Padre para que le tengáis más presente?

 Si Jesús os preguntara a uno por uno, qué ha de hacer para que le tengáis vivo en el corazón, presente cada día de vuestra vida, ¿qué le responderíais a Jesús? Porque la verdad es que habláis con Jesús, oráis a Dios, pero esa presencia viva, tan necesaria para ser mejores, para poder avanzar hacia Dios, no la tenéis, no la tenéis en el corazón.

Tenéis de Dios tantas ayudas, tantos puntos de luz repartidos, esta bendita posada abierta por Dios para que avancéis con mayor seguridad, para que recordéis las enseñanzas de Jesús, para que sepáis que Dios espera siempre, que todo perdona, sólo pide Dios que reconozcáis vuestras culpas, que os arrepintáis de corazón y que decidáis buscarle de verdad, llenar de luz ese alma, tan a oscuras que tenéis a veces. ¿Ser bueno, por qué tiene que ser tan difícil? ¿por qué pudiendo ayudar a otros no ayudáis? ¿por qué os empeñáis en guardar ese temor en el corazón? ¿Por qué os empeñáis en que no se disipe ese temor, se temor a perder propiedades materiales? Si sabéis que todo está aquí y que aquí todo se queda, ¿por qué estáis tan preocupados de atesorar para este mundo cuando lo que deberíais hacer es atesorar para entrar en ese Reino de los Cielos? Manos llenas quiero ver. Tenéis unas manos con mucho hueco aún para llenar; habéis ofrecido a Dios tantas cosas, olvidáis ofrecimientos hechos, no dais importancia a lo que habláis con Dios. 

¿Qué tiene que hacer Dios Padre para que le tengáis presente en vuestras vidas? ¿qué le pediríais a Jesús? ¿qué le diríais a Jesús? ¿qué tiene que hacer Jesús para que os acordéis de Él, para que contéis con Él, para que confiéis en Él? Porque os da y no lo valoráis. Tantas cosas que habéis vivido muchos, aquí y fuera de aquí, con Él, reconociéndole Dios hacedor de tantas cosas en vuestra vida y, sin embargo, tenéis aún miedo en el corazón de entregaros, de entregaros a Dios, y entregarse a Dios no es escapar del mundo y esconderse en cuatro paredes para orar, no es eso entregarse a Dios, entregarse a Dios es tenerle presente en la vida de manera continua. En este mundo os ha puesto Dios, en este mundo debéis estar, haciendo las cosas bien, dando ejemplo a los demás de que realmente hay serenidad en el corazón, paz que dura en el corazón si las cosas se hacen bien. Pudiendo ser ejemplo para muchos no lo sois porque no queréis, porque no os tomáis en serio lo que aquí recibís. 

No estoy para haceros mejores durante unos momentos, unos días; mi labor en todas partes, con la humanidad, es la misma hijos míos, tirar de vuestras almas hacia la luz de Dios.  En todos los lugares donde Dios está manifestando su poder y misericordia, donde Dios está permitiendo ese acercamiento suyo a la humanidad, en todos los lugares donde vuestra Madre da mensajes de Dios es objetivo es el mismo, la meta es una sola, ese volver a Dios, ese recuperar un puesto que perdisteis a su lado. Memoria perdida tenéis de vuestro tiempo, no del tiempo humano, que la tenéis, a veces, demasiado viva, del tiempo de Dios.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

                                       página principal