PERDONAR

  (Extraído del mensaje de la Virgen María recibido en el Toscón el 30.1.2003)

El juicio que hacéis tan duro a veces por algunos de mis hijos, me entristece. Habéis de perdonaros de corazón, perdonándoos de corazón, en la misericordia de Dios recibiréis también perdón, y como oráis en el Padrenuestro es condición, aunque os parezca crudo, es real. Pedís perdón a Dios tantas veces por tantos errores, pero luego no perdonáis a los demás cuando os ofenden, y decís que algunos rencores no los podéis arrancar del corazón; valoráis como tremendos algunos sucesos del pasado, y olvidáis que Dios se merece ese amor entre hermanos; es lo que os pide, que os améis; merece Dios que le obedezcáis, y que amándoos le obedezcáis.

Sed astutos. Os he aconsejado tantas veces que si algún hermano os inquieta el alma os apartéis el tiempo necesario, pero podéis perdonar, nada os impide perdonar; lo que os mantiene el rencor en el corazón es vuestro egoísmo, esa miseria que guardáis en el corazón, esas ganas de venganza. ¿Por qué no dejáis que Dios juzgue? Si Dios lo ve todo, y lo que es más importante, las intenciones están claras a su mirada ¿por qué no dejáis que Dios, como alguna vez, y en tono de broma os he oído decir a algunos, por qué no dejáis que Dios fulmine con un rayo de luz a aquellos que están ciegos? ¿Por qué no pedís a Dios de corazón y de verdad, y lo separo, porque separado tenéis corazón y mente, por qué no pedís a Dios que a esos que os han hecho daño les dé luz, luz a raudales, más que la que vosotros mismos creáis tener?

 Escuchadme bien, no podéis partir con rencores en el corazón, no debéis llegar al encuentro de Jesús con las manos sucias. Apresuraos a perdonar, apresuraos a olvidar ofensas y rencores, porque Jesús ya dio su vida, y es posible perdonar, y es necesario perdonar. Si no perdonáis entraréis con las manos manchadas, y aunque tengáis méritos, esos rencores, esos perdones no dados harán que no alcancéis moradas cercanas a Dios; y moradas hay muchas, pero habiéndolas tan cercanas, ¿por qué conformar el alma con una estancia distante? Os he oído decir a más de uno que no os importa perder puntos allá con tal de que aquí paguen algunos sus ofensas. No cometáis ese grave error, no dejéis que el rencor marque vuestro camino. Sed astutos, limpiad vuestras miserias que ya es hora. Si limpiáis el corazón de rencores, esa felicidad, que como decía Jesús en ese ánimo vivo y continuo, esa felicidad que se puede rozar en esta Tierra es más fácil de alcanzar.

página principal