EN ORACIÓN CON JESÚS

          

(El día 23 de Mayo de 1996 el rezo de Santo Rosario era guiado por la Virgen María. Antes de comenzar cada misterio pedía que habláramos con Jesús de algo concreto.)

 

 Imaginaros que estáis en la consulta de un médico y que éste os preguntara sobre vuestro problema; no os despistaríais en absoluto, hablaríais sobre lo que os preocupa con todo lujo de detalles. Hijos míos, Dios vuestro Padre está en presencia viva siempre, pero especialmente esta tarde. Un grupito de almas se reúne para pedirle que derrame sus dones.

  Su despacho está abierto, estáis dentro ya y Dios espera que le contéis, que le pidáis, que le confiéis vuestros temores. Él espera. No dejéis sólo a Jesús. Jesús está esperando esa conversación sincera, no empecéis a hablar para luego parar, porque Dios está escuchando. Dios estará especialmente escuchando a sus hijos del Toscón esta tarde. Esto no es una fantasía, esto es más real que vuestra propia vida. El que os da la vida os recibe para escucharos de manera especial. Aprovechad esta ocasión, sin intercesores, directamente con Dios. A través de la oración hablad con Dios como os ha pedido Jesús. Que las oraciones repetidas no os despisten y aburran. Id más allá. Hablad de lo que queráis con Jesús durante la oración. Y si articular palabras en la oración, no os permite hablar con Jesús, callad y en silencio desde vuestro interior hablad, porque Jesús quiere escucharos a todos. 

Vuestro mejor amigo, el que más os quiere y el que en realidad puede sanaros, os hace preguntas. Jesús os pregunta por vuestra familia. A cada uno de vosotros os pregunta Jesús por aquellos que tenéis íntimamente cercanos, unidos por lazos familiares. Durante este Misterio habladle a Jesús de vuestra familia. Pedidle lo que creáis es necesario para los que amáis. Hablad con Dios en Jesús de vuestros familiares durante este Misterio.    

Jesús os pregunta ahora por vuestras tareas, por lo que hacéis todos los días, en casa o fuera de casa, por vuestros trabajos. Quiere saber Jesús qué necesitáis, qué os preocupa, qué esperáis. Contad a Jesús sin secretos lo que queráis y aprovechad bien porque el tiempo es corto.

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