OFRENDAS

Jueves 13.5.1999

Lo que ofrecéis a vuestra Madre, a Dios ofrecéis. Estoy para llevaros a Jesús, porque Jesús es en Dios y en Dios tenéis que estar todos. Sed valientes en vuestra vida, dejad las vergüenzas de lado, sed como niños, confiados, alegres, y compartid unos con otros vuestras alegrías; y especialmente en esta tarde, en la que muchos preparáis ofrecimientos, que Dios recoge, en cambios de actitud, que están propuestos en muchos de los ofrecimientos.

Los ofrecimientos tienen sentido, por cuanto que hacen avanzar el alma, por eso el ofrecimiento está orientado a ese acercamiento a Dios. Para acercar el alma a Dios hay que limpiarla, y para limpiarla hay que cambiar de actitudes. Son muchos los vicios, son muchas las malas costumbres y hay que corregirlas. Cuando os acercáis a ofrecer, vuestra Madre os aconseja que el ofrecimiento sea verdadero, y que seáis consecuentes con lo que ofrecéis; por eso, más vale un ofrecimiento de algo sencillo a un ofrecimiento de algo complejo, para lo que no estáis preparados aún. Pero lo que no debéis desaprovechar es la ocasión de ofrecer a Dios y ofrecer en condiciones.

Jueves 11.5.00

Quiere Jesús que aquellos que os acerquéis de nuevo a ofrecer, ofrezcáis cositas pequeñas que estén a vuestro alcance de hoy para mañana. Jesús quiere veros cada vez más limpios, más derechos en el camino marcado. Desde vuestro corazón han salido palabras, que no de vuestras bocas y también han sido recibidas; y si Jesús os hace pasar de nuevo es porque está esperando que le ofrezcáis algo concreto, diferente a lo que habéis ofrecido, que también se ha recogido. No se trata de olvidar el ofrecimiento anterior, ese queda hecho, sino de hacer uno nuevo, sencillo, pequeño, que suponga ganar una pequeña batalla al mal que siempre acecha en vuestra vida. Una pequeña cosa insiste Jesús, no busquéis grandes cosas, una pequeña cosa.

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