La Obediencia

(Extraído de los mensajes de la Virgen María recibidos en el Toscón)

 11.10.2001

 En la obediencia os acercáis a Dios, ¿sois obedientes? La respuesta es la de siempre, cuando queréis, cuando os conviene sois obedientes. Si en la obediencia pensáis que vais a recibir lo que queréis os apresuráis a ser obedientes, si en la obediencia no recibís algo que os interese os cuestionáis vuestra libertad y actuáis de maneras que no son sanas.

8.8.2002

  Queréis obedecer, pero os olvidáis de que la obediencia nace de un corazón humilde, si no hay humildad en el corazón la obediencia no puede ser plena. Quien no reconoce a Dios como Creador, como Padre verdadero, no puede obedecer, y más cuando la obediencia se prueba en la fidelidad a Dios. Seguiréis, pues, aconsejados, guiados durante un tiempo más, pero recobrad el sentido de lo que vivís.

 29.5.2003

A veces pensáis cuando se os aconseja en vuestra vida de manera concreta qué hubiese pasado si no hubieseis obedecido, o qué hubiese pasado si hubierais obedecido. Tened por seguro que en la obediencia Dios regala a sus hijos fruto de esa lealtad, y en la desobediencia recogéis los frutos de vuestra actitud, frutos que no son castigos, frutos que son enseñanzas, enseñanzas importantes, aunque tremendamente duras a veces, pero hay que mirar hacia adelante; y esos consejos recibidos que no se han seguido bien, muchos son válidos aún, pero tantos también ya no son válidos. El tiempo humanamente está muy marcado, cuando se os diga, porque pedís que se os diga, que hagáis, haced, y sed obedientes, sed obedientes con los consejos de Jesús que no se equivoca jamás, y aún cuando a veces pensáis que no se os aconseja bien, que el consejo no está terminado, terminado está si no es modificado. Se comprende que en la naturaleza humana que tenéis, dudéis, es la gran prueba del ser humano en este pasar, que en la duda libres estéis para decidir, pero también es verdad que sois preparados de distinta manera y que aquellos que más recibís de Dios en enseñanzas, más responsabilidad tenéis de un actuar correcto, un actuar digno ante Dios, un actuar más astuto quizás que vuestros hermanos que están ajenos a estas enseñanzas.

 12.10.2006

 (Antes del 5º misterio se pedía por el aumento de la fortaleza.) (La Madre decía lo siguiente.)

  Quiere Jesús y, entonces, quiero yo también, que pidáis especialmente en estas oraciones de este último misterio para que el Espíritu Santo aumente en vuestras almas la “Obediencia”. Sin fortaleza, difícil es la confianza en Dios y mucho menos la obediencia, relacionadas están. Quien es sabio, quien realmente tiene la sabiduría viva en el corazón sabe a ciencia cierta que la obediencia da frutos buenos, porque sabe de Dios, sabe de lo que quiere Dios, pero necesita fortaleza. Pedid en este misterio a Dios por esa cualidad de la obediencia, virtud llamada también. Si Dios ha dejado escrito lo que debéis hacer para ganaros el Cielo, ¿por qué no obedecéis? Fijaos, padres y madres muchos, que queréis a los vuestros, que cuando dais consejos o normas o reglas en casa, las dais, las ponéis por el bien de los vuestros, y os asustáis y teméis por los que tanto amáis, pero sabéis que no son obedientes, y los disculpáis una y otra vez, así está Dios Padre con vosotros, no sois obedientes, pero sigue esperándoos y perdonándoos una y otra vez, pero si fueseis obedientes iríais mucho más rápido en el camino que tenéis que andar para llegar al Cielo. Fortaleza, y Obediencia de manera especial en este misterio

  Antes de daros la bendición os diré, muchos han tenido problemas para pedir a Dios que aumente la obediencia, con una sensación equivoca de que la rebeldía que tenéis no os permitirá ser obedientes, ¿quién ha sido en la historia de la humanidad el más rebelde hijo de Dios? ¿Quién ha luchado con valentía por la justicia? ¿quién se ha dejado matar por los demás? La rebeldía, la rebeldía no es algo malo si se utiliza en esa valentía que necesitáis para recuperar los puestos perdidos; rebeldes, obedientes a Dios, rebeldes os quiero ver entonces, pero obedientes a Dios; no está reñida vuestra actitud rebelde con la vida con la obediencia a Dios, para nada. Mis explicaciones no quiero que os cansen, pero quisiera también que fuesen entendidas.

15.5.2008

 (Se había cantado "quiero decir que sí".)

 Obedeced, que la obediencia da los mejores frutos. Me cantáis recordando el "sí" a Dios y valoráis ese "sí" y ese "sí" fue obediencia a Dios y gracias a ese "sí" Jesús es el redentor de toda alma, la obediencia da frutos que ni siquiera podéis imaginar, una obediencia bien entendida, obediencia a Dios Padre Todopoderoso, al Creador y ¿cómo obedecerle? Siguiendo sus mandatos, siguiendo sus guías, que las ha marcado muy claras. Dios Padre os pide bondad para con los demás; os pide Dios honestidad en vuestra vida, os pide Dios que compartáis lo que tenéis con los demás. Todo lo que pide Dios enriquece el alma; pero aún mis hijos siguen viviendo para sí mismos en sus pequeños mundos y por eso hay tanta alma que se pierde, porque tienen claro en el corazón que son para el mundo, no para Dios, porque han decidido en su libertad darle la espalda a Dios. Vosotros que tenéis claro que queréis tenerle de frente, tenerle como meta, que se note esa decisión que tenéis de una manera más clara porque estáis como apagados en vuestro andar, vais lentos, pudiendo ir mucho más ligeros, pudiendo avanzar mucho más, vais demasiado lentos.

 5.6.2008    

(Durante una Ofrenda una persona decía Consagrarse al Inmaculado Corazón de María.) 

Vosotros sois los que sois, os atrevéis a ofreceros en consagración a mi Inmaculado Corazón, al Sagrado Corazón de Jesús, y está bien que lo hagáis, pero quisiera ver yo... me dice Jesús que no os corrija antes de tiempo... Estaré atenta, pues, especialmente atenta a estas almas, pequeños míos del Toscón, que están dando ese paso, de palabra al menos, para una consagración. Una consagración supone un avance del alma, ese avance se sustenta en una consagración bien realizada, y la consagración bien realizada empieza por la obediencia a Dios y obedecer a Dios es obedecer antes que nada a esas guías, esos mandamientos como los llamáis, que Dios ha dejado claro; sin embargo, en la interpretación que se le dan a veces escritos se vuelven y os apartan de vuestro Creador. El corazón avisa, la mente perturba, tantas veces, el avance de vuestra alma, sin embargo, la libertad que Dios os ha dado podéis retomar una y otra vez las riendas de vuestra vida cuando perdéis el norte o el tino, porque os veo también un poquito alocados a veces.

        26.3.2009        

(La Madre daba la bendición.)

 En Nombre de Dios Padre Todopoderoso, en Nombre de Dios Hijo Jesús, en Nombre de Dios Espíritu Santo, bendecidos quedáis. Bendiciones que se derraman sobre vuestras almas para aumentar en ellas la capacidad de obediencia, una obediencia a Dios que garantizaría vuestra entrada en el Cielo sin purgar. Os cuesta obedecer, pequeños míos, y no es tan difícil. Lo que Dios os pide se reduce a amar a los demás. Obedece a Dios quién ama, porque quién ama cumple sus mandatos, sus guías ¿amáis vosotros? ¿cómo obedecer si no sabéis amar? Que las bendiciones que vuestras almas reciben hoy, aumenten esa capacidad de obediencia, que por momentos parece agotarse en vosotros. Obedecer a Dios... me dice Jesús que obedecer a Dios lo volvéis imposible cuando no lo es... Dios os pide que os améis y amándoos os pide un comportamiento digno, pero cuando amáis a uno como vosotros o a una como vosotros ¿no hacéis lo imposible por contentarla, por conquistar ese amor que buscáis, que queréis ver correspondido? pues es lo mismo, si amaseis a Dios estaríais buscando la manera de contentarle y, entonces, sabiendo lo que Él quiere, haríais.

 2.7.2009

 La obediencia a Dios, ¡qué difícil se os hace! ¡cómo os cuesta obedecer!. Pedís consejo de manera continua, y cuántos de vosotros sois aconsejados de manera cercana, y en todo veis dificultad, convertís en sacrificio lo que no es tal, pequeños cambios de actitud, mejorías de vida que necesitáis si queréis realmente agradar a Dios con vuestro vivir; pero el mal consigue dificultar vuestro andar, vuestro paso, y convenceros de que no sois capaces de responder a lo que se os pide, por sencillo que sea el mal consigue complicarlo, hacerlo grande a vuestra vista. Vamos a pedirle a Dios Padre para que envíe al Espíritu Santo y aumente en vosotros esa capacidad de sacrificio, para que podáis responder como Jesús espera que hagáis, para que podáis obedecer y andar con dignidad ante Su mirada, que es permanente sobre vosotros.

22.4.2010

 Dios regala a sus hijos de manera continua y no saben agradecerle a Dios lo que reciben, pero sí saben echarle en cara a Dios lo que notan, lo que no tienen que esperan o que anhelan. Y la Madre de Dios se convierte, para muchos de vosotros, en ese asidero para vuestros momentos duros de mayores angustias y tristezas, y eso está bien, pero quisiera ser para vosotros esa ayuda, pero no quisiera veros agarrándoos a mi con las fuerzas no usadas, porque si acudierais a mí después de usar esas fuerzas, llenos de humildad, llenos, realmente, de logros. ¿Y qué son los logros? para mí, para vuestra Madre del Cielo, logros en vosotros son vuestras obediencias a Dios; y obedecer a Dios no lleva consigo un éxito en este mundo, muchas veces obedecer a Dios lleva de cara al mundo fracasos, pero de cara a Dios es un logro, a esos logros me refiero, a que seáis capaces de estar por encima del mundo si lo pide Dios, en momentos concretos con consejos determinados….

21.7.2011

(Este día se pedía generosidad para el alma en la oración.)

Quien es generoso con el alma es obediente, y si algunos de vosotros os cuestionáis obedecer porque lo que se os aconseja parece complicado o difícil, entended que estáis negándoos a ser generosos con el alma; pues pensad, si se os aconseja en Voluntad de Dios, si se os conoce a la perfección, ¿no es poco prudente dejar de seguir esos consejos o responder a ellos? Entenderéis que sí, sin embargo, algunos de vosotros, aún, seguís rebeldes. Consejos particulares que muchos de vosotros habéis recibido, pero también los consejos de cada jueves, porque cada jueves, que Dios lo permite, vuestra Madre os habla y os indica lo mismo, lo que hay que hacer para que el alma se limpie, para que vaya llenándose de luz y pueda salvarse. Consejos continuos que se recuerdan, que se repiten una y otra vez. Cuando hablo de obediencia me refiero a todos vosotros, pero es que Dios ha dejado unas guías a las que llamáis mandamientos, parecen duros de seguir, para algunos imposible, ya tienen su vida desordenada, pero Dios no es pequeño, no lo hagáis pequeño, a vuestra medida, Dios no tiene límites, Dios sabe leer en el corazón; si tenéis el corazón limpio, seguid vuestro corazón y contentaréis a Dios, sea cual sea la situación en la que vivís. Limpiad vuestro corazón y Dios estará contento con vosotros aunque humanamente no haya demasiado orden en vuestra vida.

 28.7.2011

 Si el alma no se olvida, tampoco se olvidan los consejos recibidos, y se retoman; cuando uno falla, cuando uno cae, vuelve a levantarse, y con humildad vuelve a ofrecerle a Jesús el esfuerzo verdadero, la intención clara y pura del corazón por obedecer, por recuperar, para el alma, ese brillo que pierde;

 27.10.2011

 (La Madre se dirigía a una persona presente.)

¿Qué les aconsejarías a estos que vienen hoy jueves?

 (Esta persona: Pues, que obedezcan, Madre; que sigan los consejos, que a veces cuesta, y si por uno fuera, diría ¡uf!; pero que si Jesús y tú lo dicen, Madre, que lo hagan.)

 Obediencia; escoges la obediencia como consejo para estos hermanos tuyos. Una obediencia por encima de un entendimiento que puede no comprender lo que se pide o lo que se aconseja que hagáis. Vuestra hermana escoge este consejo porque ha comprobado, muchas veces, que obedecer la ha llenado de paz, la ha llenado de tranquilidad y que no obedecer le ha causado problemas. Veréis, a veces decís, "un jueves más, ¿qué nos dirá la Madre hoy? A ver qué me toca a mí"; el mensaje es para todos vosotros, pues es para vuestra vida, hoy lo escucháis, más adelante lo podréis releer y seguir haciendo vida de lo que en él se dice. Buscáis tantas veces un consejo cercano y solicitáis a Dios que yo me acerque un momentito, utilizando a este vehículo que Dios ha escogido, para que de manera, digamos, discreta os responda a vuestras inquietudes, os dé un consejo sobre lo que más os inquieta en este momento; pero fijaos bien, porque todo lo que os digo está en Voluntad de Dios y es para todos, y si estáis muy atento, recibiréis respuesta para esas inquietudes que traéis. Hay que estar atento a Dios, hay que estar atentos a Jesús, debéis estar atentos a lo que vuestra Madre dice, porque yo estoy haciendo por causa de Dios, y en Su Nombre, para vosotros. A veces decís "esto que dice no va conmigo"; no irá con vosotros hoy, quizá mañana sí.

 21.3.2013

 Jesús quiere veros regalándome obediencia; porque sabe Jesús que siendo obedientes podéis ganaros las moradas altas a las que sois llamados. Pensáis muchas veces que no tenéis méritos acumulados, suficientes, para poder ganaros ese gozo eterno; pero yo os pregunto, ¿a qué esperáis entonces?, ¿por qué no llenáis las manos de algo que agrade verdaderamente a Dios? Ese algo, así lo llamo, es amor. Falta amor en vuestras manos. Es realmente el tesoro que podéis guardar y presentarlo cuando partáis a la Presencia de vuestro Dios, el amor compartido con los demás. Un amor que se comparte cuando, realmente, se vive en plenitud, y estoy hablando del Amor de Dios en vuestras almas, que se convierte en caridad verdadera. Os cuesta tanto abriros a los demás. Dios os anima constantemente en esto.  

La obediencia nace de un profundo respeto por Dios. Quien ama respeta, y quien respeta, obedece. Hablamos de un Dios verdadero, poco conocido aún, parece ser; porque no os veo entusiasmados; no os veo, realmente, felices por haberle encontrado en vuestro camino; y cantáis, y dais las gracias a Dios por mi presencia entre vosotros, pero yo os pregunto ¿realmente me agradecéis mi servicio a Dios para con vosotros? o mejor aún ¿cómo me lo agradecéis?

 La obediencia bien... me dice Jesús "la obediencia que más fruto da en el alma es aquella que cuesta"... el decir sí a Dios porque Dios lo pide, aunque no uno no lo entienda, aunque uno no se crea capaz. Cuando uno pide a Dios y espera de Dios, tiene que estar dispuesto a dar cuando Dios pide. Dios está pidiendo a través de los consejos que recibís generales y particulares, una respuesta coherente, una respuesta sensata de quienes se supone creen lo que están viviendo, ¿si no qué hacéis aquí?, ¿para qué venís? El regalo que os ha hecho Dios trayéndos ha estos encuentros es inmenso, nunca podréis agradecer a Dios lo que os ha dado, y no me refiero a mi intervención con vuestras almas, me refiero a Su Propia intervención, porque los méritos, todos, son de Dios, no de vuestra Madre del Cielo.

Yo os recuerdo una vez más que estoy entre vosotros haciendo de mensajera, marcando camino, camino que lleva a Dios seguro. Sé que os cuesta aún, a muchos, vivir en orden, vivir siendo puros y limpios de corazón, pero yo os llamo a la pureza, os llamo a la limpieza de corazón, os llamo a la obediencia que tanto me complace, obediencia a Dios; porque pensad, tened claro, pequeños míos, que cuando os aconsejo, os aconsejo en Su Voluntad; es para el bien de vuestras almas, es para recuperar ese estado de gozo inicial de toda alma para lo que Dios está permitiendo estas manifestaciones.

 Yo os digo y os pido al mismo tiempo que seáis buenos, como Jesús es Bueno, que Le imitéis. No tengáis miedo del dolor, del sufrimiento, cuando Jesús ha demostrado que es camino de salvación. Ofreced vuestros dolores, vuestras angustias, por el bien de vuestra alma, del alma de los demás. No temáis al dolor, porque si huís de la prueba del dolor estáis apartándoos, en realidad, de ese Dios que está observando lo que hacéis justo en esos momentos de prueba que Él está permitiendo; y no os aconsejaré jamás que busquéis el dolor sin sentido, eso ofende a Dios, sino que padeciendo pruebas no huyáis de ellas, no os quejéis; distinto es que busquéis solución humana de enfermedades, para algo están esos hermanos y hermanas preparados en medicina, para aliviaros;

 Pequeños míos todos, os amo como no podéis imaginar, me complace veros reunidos una vez más, pero si queréis contentarme, contentadme obedeciéndome hoy.

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