Misterios de Dolor

(Extraído del mensaje de la Virgen María recibido en el Toscón el 13 de Abril de 2006)

 

(Primer misterio de dolor: “La oración de Jesús en el Huerto”) 

Oración de Jesús en el Huerto de Getsemaní, oración angustiada de Jesús, angustia inmensa por la humanidad. No había rebeldía en Jesús, ni un ápice, había angustia, un sacrificio por la humanidad que debiera ser válido para la salvación de todas las almas, “¿sería suficiente Su sacrificio?”, “¿ablandaría el corazón de los hombres?” Esa es la angustia de Jesús en esa oración, “¿será suficiente, Padre, este sacrificio por ellos?”, “¿será suficiente para recuperar todas las almas o las que están perdidas seguirán indecisas?” eso y más producía angustia en Jesús.  

Tomad el ejemplo de Jesús, cuando hayáis de hacer tareas que no sabéis si darán el fruto que otros esperan, o que vosotros mismos esperáis, pedid a Dios fuerzas y Su intervención divina, para que aquello que tenéis entre manos hacer, dé los frutos mejores que se puedan recoger; pero no dejéis de llamar a Dios vuestro Padre, como lo hizo Jesús entonces, no para pedir protección, no para escaparse, Jesús pedía a Dios esa fortaleza y compañía que se necesitan con tanta ansiedad en momentos de la vida, porque no olvidéis que Jesús es verdadero Dios y es verdadero Hombre. Cuando estéis angustiados, no estáis al punto de sudar sangre, pero sí os he visto angustiados tantas veces, arrodillaos y uniros en oración con Dios, que Dios fortalece el alma, fortalece el espíritu y da luces en la mente, que clarifican el andar, y dan seguridad de que los frutos estarán, aunque uno no los vea con claridad.

 (Segundo misterio de dolor: “La flagelación de Cristo atado a la columna”)

 ¿Cómo es posible que siendo Dios fuera tratado de esta manera?, ¿cómo es posible -muchos de mis hijos piensan- que Dios permitiera esto? Los planes de Dios, son los planes de Dios, y Dios ya tenía escogida la forma de redimir a la humanidad. Jesús aguantó, con humildad infinita, esos golpes, esos latigazos. Él sabía que era necesario para que todo acabara como Dios quería que acabara, porque en realidad no era un fin sino un comienzo. Una muerte temporal para Jesús que eliminaba la muerte eterna de las almas. Cuando estéis pasando momentos de dolor, recordad que la partida está para todos, no perdáis la humildad y ofreced esos dolores, esos sufrimientos, esas inquietudes y fatigas a Dios para que con ese dolor vuestro ofrecido se alivien otros, para que otras cruces de hermanos vuestros pesen menos. Todo es por algo y para algo, no atináis a entender tantas cosas, y el sufrir carece de sentido y estáis muy equivocados, a través de la cruz se salva la humanidad, a través de la cruz de cada uno se gana el Cielo. Todos tenéis esa flagelación durante la vida, todos recibís esos… dice Jesús que a lo largo de la vida esos latigazos se pueden sobrellevar si Le recordáis… así, pues, y dado que Jesús interviene, recordadle de manera especial en los momentos en los que estáis recibiendo golpes, malas noticias, ofensas, dolores, fatigas, recordad a Jesús, recordad Su aguante, que dio un fruto para las almas que no alcanzáis a valorar.

 (Tercer misterio de dolor: “La coronación de espinas a nuestro Señor Jesús”.)

 Seguro Jesús de los frutos de Su sacrificio, dispuesto estaba a aguantar lo que Dios permitiera. Una corona de espinas a modo de burla Le colocaron. “¡Rey, dices, que eres! ¡Toma tu corona!”, así Le decían. Dios en Jesús mostró la cercanía a la humanidad, de tal forma y manera que nadie puede igualar el Amor infinito en esos momentos. Quien siendo Dios se deja humillar hasta ese punto. Sois todos muy prontos en sacudiros. No dejáis tiempo a la reflexión. Buscáis del mundo coronas, creéis ser los mejores en tantas cosas, y tenéis que cuidar mucho de lo que buscáis, de lo que ansiáis, de lo que anheláis, para que no se convierta en traba fuerte y verdadera para vuestra entrada en el Reino.

 Dios es Dios y a lo largo de la historia, la humanidad Le ha necesitado y aclamado para su ayuda, por calamidades merecidas. Que cuando os calumnien, se burlen de vosotros porque creéis en Jesús, y así lo afirméis, esa actitud de valentía, al declararos hijos de Dios, no se pierda cuando los momentos de mofa, burla, calumnia, lleguen, porque son muchos mis hijos, seguidores de Cristo, que Le han dado la espalda en momentos de vergüenzas, vergüenzas sólo para hacer las cosas mal, para hacerlas bien no deberíais tener ninguna vergüenza; y soportar blasfemias, burlas de otros, en Nombre de Cristo, os da la salvación. Esa corona de espinas muestra la crueldad del hombre con el hombre. Retando a Dios a que muestre Su Poder, ya no sabían qué hacer, pero aún queda más…

(Cuarto misterio de dolor “Jesús con la cruz a cuestas camino del calvario”.)

Mi Jesús, mi querido Jesús, sufriendo sin medida, arrastra la cruz y cae por su peso, pero Jesús se vuelve a levantar, porque Jesús sabe que tiene que llegar al final, tiene que morir en la cruz para salvar a todos los demás. Y Jesús saca fuerzas como hombre, reavivado por el aliento de Dios, pero fuerzas de hombre y se cae y se levanta más de una vez. Le acompañan muchos, dicen, no fueron tantos los que en realidad Le acompañaban con compasión, eran muchos más los que miraban despiadadamente burlándose aún de Su sacrificio, pero sí habían unos pocos buenos que lloraban, pedían a Dios solución para lo que veían, era injusto, no entendían, pero ya entienden en el Reino de los Cielos. Acompañad vosotros a Jesús entendiendo que Dios permite para el bien de las almas, que Dios es Justo, que Dios no se equivoca. Ese sacrificio cruento que ven los ojos a veces que engañan al alma, cierra las puertas del corazón. Os quejáis tantas veces de que no podéis más, “y ya no aguanto más” me decís, “Madre, es que no puedo más” tantas fuerzas que tenéis y que no usáis porque no queréis, porque vuestro propio "yo" ha tomado el primer lugar. Muchas veces os he dicho a algunos, que no digáis que no podéis, decid más bien… dice Jesús que es verdad que por momentos las fuerzas se debilitan por la falta de esperanza… justifica Jesús que es Dios, en estos momentos, vuestro comportamiento, pero como Madre tengo que animaros a ser más valientes, porque esa esperanza viva que se necesita para levantarse una y otra vez la podéis tener al alcance de las manos. No digáis que no podéis, decid más bien que estáis faltos de esperanza entonces, porque si queréis llegar hasta el final de vuestra vida con éxito ante los ojos de Dios, podéis. Tenéis que querer confiar en Dios plenamente, para que esos momentos de fatiga se aguanten bien.

Jesús no quiere veros acongojados ni tristes, aunque se recuerde en estos días Su pasión. Quiere Jesús veros esperanzados con Su sacrificio, porque gracias a Él podéis tener vida eterna. Bueno es, hijos míos, y no contradigo las palabras de Jesús, que reflexionéis en los momentos de Su pasión, pero como bien dice Jesús, para que aprendáis del fruto que da el sacrificio que se hace con amor y por Dios. Fatigas con la cruz a cuestas, fatigas que vosotros tenéis tantas veces en vuestra vida, y creéis que no podéis levantaros y yo os digo que sí podéis. Si os agarráis a Jesús, si recordáis Su fatiga con la cruz a cuestas, os levantaréis antes, y seguiréis andando con fuerzas renovadas, porque si vencéis al mal que os aturde y que os quiere hacer caer de manera permanente, Dios recompensará vuestra alma con nuevas luces y nuevos bríos.

 (Quinto misterio “Crucifixión y muerte de Jesús en la cruz”.)

Jesús quiere veros esperanzados, no acongojados, decía hace un momento. Hijos míos, Jesús llegó a la cruz y dio la vida por todos vosotros. Una muerte que duró poco, que cambió por una muerte inexistente ya para el hombre. Si el hombre se agarra de Dios no hay muerte; antes del sacrificio de Jesús había muerte eterna. Jesús os ha liberado a todos de esa muerte eterna, pero Jesús quiere veros esperanzados, cambio mis palabras haciéndolas esperanzadoras pues. Llegado hasta el final, todo cumplido, la humanidad recibe un hermoso regalo de Dios, el mayor regalo de Dios, que es la salvación con el perdón.

Hijos míos, no desfallezcáis cuando aún os queda camino a todos que recorrer. Ni latigazos, ni golpes, ni corona de espinas, ni caídas, por fatigas con esa cruz que lleváis a cuestas, os impidan a todos llegar a esa muerte dignamente. Jesús es un ejemplo que asusta a muchos, tanto dolor asusta, pero todos mis hijos llevan cruces en sus espaldas, y Dios no os da más de lo que podéis llevar a cuestas, y Jesús os alivia la carga. Que estos momentos tan importantes que recordáis, que suponen para vosotros una liberación verdadera, no queden en el olvido, en el descuido, porque recordando su pasión y muerte en la cruz, podéis realmente recobrar esa esperanza, que decía Jesús os falta a veces, y por eso decís que no podéis. Jesús os ama sin medida porque es Dios y en Dios está. Por Su Amor os amo, Madre vuestra soy por Voluntad de Dios.

Hijos míos, la muerte de Jesús en la cruz es el triunfo de Dios, aunque sea mal entendido ese triunfo, es para la humanidad el mayor regalo de Dios. Oídos abiertos que escuchan sin entender tantas veces, pero abiertos, y en la humildad de escuchar, recibiréis sin duda alguna de Dios. Sed humildes y compartid con Dios ese regalo que os da. Libres sois, si queréis, en este mundo que ata, sólo con querer seréis libres en Nombre de Jesús. Dios es Dios y se ha dado a los hombres, cercanamente en la cruz, pero sigue siendo Dios Todopoderoso, con todo el Poder y la Justicia que la humanidad reclama, con todo el Perdón en Sus manos para quien lo solicite, pero es Dios, Dios único y verdadero. Dejaos, pues, en Sus manos y sed consecuentes con el uso que hacéis de vuestra libertad.

"lloraba por ti"

  "no merecía tanto amor".

"preciosa sangre".

 "el madero".

 "Cristo del calvario".

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