LA SOBERBIA

 (Extraído del mensaje de la Virgen María recibido en el Toscón el 25 del abril d 2002)

La soberbia, de los siete pecados capitales, el que más males trae al alma del hombre. La soberbia que anida en todos los corazones, la soberbia que os impide aceptar una corrección fraterna, que os impide recoger un consejo, o una opinión sin inquietud. La soberbia os empuja a hablar con protagonismo, a opinar, esperando de los demás aceptación total de lo que decís, sin lugar a opiniones contrarias. La soberbia os hace perder la paciencia, la soberbia os hace sentir mejores que los demás en algunas tareas, incomparables, cuando en realidad siempre hay hijos de Dios mejor preparados, en todas las facetas. Dios reparte capacidades, en todos distintas; y muchas veces me habéis oído decir que no os comparéis, que no es bueno para vuestras almas. Recibís según necesitáis, no sabéis leer en el corazón y por eso erráis, veis donde no hay.

Dios, como ayuda a sus hijos en esta Tierra, ha decidido Dios a lo largo de la historia preparar como anunciadores, como profetas, a algunos de sus hijos, escoger vehículos para recordar enseñanzas de siempre, para aconsejar a sus hijos en lo mismo una y otra vez. La Tierra se extiende, las razas se distinguen, los entendimientos también son diferentes, por eso Dios en distintos lugares escoge a distintas personas, pero Dios no va a confundir a sus hijos, sois vosotros los que os confundís, os vuelvo a repetir, neciamente. Quien busca el peligro lo encuentra sin ninguna duda, ahí está el mal esperando a que lo hagáis; quien busca el error también lo encuentra, pero es que quien busca a Dios también encuentra a Dios, pero para buscar a Dios hay que ser humildes; y la soberbia que en los corazones anida hay que erradicarla y no trabajáis la humildad. La humildad es la herramienta que necesitáis para eliminar la soberbia del corazón.

Escuchadme bien, la soberbia está ganando vuestras almas. Cuando la humildad no se hace en vuestros corazones, cuando la falta de humildad se hace en el corazón del hombre es porque la soberbia va ganando terreno. La soberbia se manifiesta de muchas formas.

 La soberbia gana los corazones de todos mis hijos, en instantes concretos el alma se endurece por la soberbia; y Dios tira del alma de nuevo y la reblandece con dosis de amor, aumenta la humildad en vuestros corazones sin que apenas se lo pidáis, y de repente sentís impulsos de perdonaros. Desgraciadamente son impulsos que no nacen de vosotros mismos, si no de Dios en vuestro corazón para ayudaros

- Hijos míos, la soberbia es realmente la causante de esos celos, de esas envidias, de esas críticas, a veces, desmesuradas y dañinas. Soberbia, a veces sois soberbios porque os creéis merecedores tanto más que otros que están recibiendo lo que vosotros pensáis que son regalos. Soberbios sois, faltos de humildad, no esperáis para entender, creéis entenderlo todo, pero cuando no comprendéis las cosas, la soberbia hace su juego, luego, que siempre gana. No sabéis esperar.

En este instante en el que las almas vagan sin acertar a seguir la luz de Ti mi Dios, bendícelas. En tu Nombre bendito, Dios mío Padre Todopoderoso, en tu Nombre, Dios mío, Hijo amado Jesús, en tu Nombre, Dios mío, Espíritu Santo que me sostiene, bendice estas almas para que la soberbia se erradique totalmente, para que las fuerzas que estas almas desechan se usen, den frutos y la humildad que tanto pido para vosotros se haga en vuestros corazones.

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