2009 Año de la Humildad

  (Extraído de los mensajes de la Virgen María recibidos en el Toscón) 

Dice Jesús que este año, distinto al anterior, será el año de la humildad. (8.1.09)

 

 

(Extraído del mensaje del 1.1.2009)

 - Preparaos para un año distinto, mejor que el que habéis vivido, del que no os sentís, la mayoría de vosotros, orgullosos. Estáis pidiendo un mejor año a Jesús, pues pedid la humildad hoy con ganas para que la recibáis en abundancia, y luego cada día para que no se os agote con el vivir que lleváis.

 - Muy urgente es para algunos recoger humildad en el corazón para superar de una vez y para siempre faltas que no dejáis de repetir una y otra vez a Jesús en confesión, fruto de vuestra falta de humildad. Sin humildad las gracias que recibís se escapan y, a veces, pensáis, y lo decís sin vergüenzas, sin pudor alguno, que no notáis las gracias que reciben vuestras almas. Y cuando pedimos a Dios paciencia, Dios os regala paciencia; y cuando pedimos a Dios fortaleza para las almas, el Espíritu Santo la regala; y así con todas las virtudes, dones y cualidades que aquí solicitamos de manera especial a Padre Dios. No dudéis de que vuestras almas reciben de lo que solicitáis, mas lo que recibís lo perdéis con prontitud, precisamente porque la humildad no está como debiera en vuestras almas, la humildad sostiene, mantiene y enriquece las gracias que se reciben de Dios, pero cuando la humildad se escapa, también se escapan las gracias recibidas, por eso cuando os quejáis, que os quejáis con tanta frecuencia, al Cielo, a vuestra Madre, a Jesús, a Dios mismo, de que no tenéis fortaleza, de que no conseguís mejorar, pensad, esto ocurre porque no hay humildad suficiente en vuestro interior. Quien es humilde sabe que puede mejorar y es consciente de que la mejoría es lenta, pero está seguro de que puede hacer sonreír a Jesús con sus cambios, pero si no sois humildes, pequeños míos, no podréis dar pasos firmes hacia adelante.

 - Curioso es que a pesar de deciros tantas veces lo mismo en consejo, que pidáis la humildad a Dios todos los días, muy pocos de vosotros, que ahora estáis aquí, lo hagáis. Y pedís tantas otras cosas que también necesitáis pero descuidáis la virtud fundamental en el alma que es la humildad. Si la humildad se debilita es fácil faltar a Dios, se hace sencillo para el mal tentaros y haceros caer, pero cuando la humildad está fuerte en el alma, el mal se encuentra con una clara barrera que no puede soslayar, por eso vamos a empezar este año pidiéndole a Dios Padre que os regale humildad a todos, que haga crecer en vosotros la humildad, pero también que os enseñe a valorarla para que la podáis potenciar en vosotros, si no la valoráis, si no entendéis bien qué es la humildad, no la solicitaréis ni la cuidaréis como debierais y por eso se os escapa a todos. En un pequeño enfado qué pronto os hacéis soberbios y rencorosos y echáis de vuestra alma la humildad, la expulsáis con vuestros enfados, con vuestros juicios.

 - Cuando no hay humildad no hay confianza; no se puede confiar en Dios si no hay humildad. La confianza en Dios, que todos necesitáis aumentar, se sostiene, se alimenta, de la humildad, pues en la humildad uno reconoce a Dios como quien Es, el Creador de todo, el que mantiene y sostiene la vida, en la humildad esta verdad se recoge con claridad en el corazón y entonces la confianza en Dios alimentada por la humildad da sus frutos y la fe se fortalece y la esperanza crece y la caridad no se descuida. 

- La humildad será la clave para que podáis aprovechar las sorpresas de este año, y digo aprovechar, refiriéndome a que saquéis beneficio de lo que Dios permita que acontezca en vuestras vidas y en las vidas de los que conocéis, sólo en la humildad podréis recoger la voluntad de Dios sin cuestionarla, sin haceros rebelde a ella. Si Dios hace, si Dios permite, para eso es Dios.

 - Recordad que sin la humildad no podréis perdonar a los demás con prontitud y os adelantaréis a enjuiciar los comportamientos de los demás y seguramente os equivocaréis porque seréis injustos en vuestros juicios. A veces las apariencias engañan y como de apariencias vivís por eso os equivocáis tanto con vuestros juicios. Cuando uno se llena de humildad no ve mala intención en los demás, cuando hay humildad uno busca la explicación del porqué los demás están confundidos, perturbados, enfadados, y uno disculpa los comportamientos de los demás precisamente en esa humildad del corazón que os hace verdaderos hijos de Dios, hermanos de hermanos. Quien es humilde aprende a amar a los demás y a buscar el motivo, las razones, de los comportamientos que no son ordenados, de esos comportamientos que os molestan, y así no veis a malos en los demás, veis a sufridos, a hermanos que llevan cruces que pesan demasiado y que no saben agarrarse de Jesús, de Dios en sus vidas y viendo en vuestros hermanos a sufridos, a enfermos, a necesitados, entonces no seréis jueces, seréis hermanos, seréis verdaderos hijos de Dios como Dios os quiere ver.

 - Muchos os quejáis de que esta vida no es de color de rosa y que los que la ven así están atontados o no son normales, pues veréis, con la humildad en vuestro interior veríais todo de ese color o amarillo, al que más le guste el amarillo. Veréis, la vida se vive con ilusión y con alegría cuando uno tiene a Jesús en su vida, y no se puede tener a Jesús en la vida sin humildad. Los humildes saben ver la otra parte, esa parte que el mal mantiene oculta, así cuando estáis en situaciones, digamos, complicadas no sois capaces de sacar el beneficio que os aportan para el alma, pues si Dios permite es porque es bueno y si es bueno hay que intentar descubrir dónde está la bondad de lo que vivís para recogerla en vuestro interior, para aprender de lo que Dios permita en vuestra vida. La humildad os haría libres, pues en la humildad no estaríais atados a tantos caprichos. La humildad os desata de los caprichos, os ayuda a acomodaros a vuestro propio vivir y aceptarlo como viene, enriqueciéndolo, precisamente, con esa humildad.

 - Hay muchas circunstancias que os apagan, que os envilecen porque realmente por momentos, digamos, que entristecéis a Jesús con vuestras acciones o faltas de acción a los demás. Vuestros silencios duelen, hacen daño, a veces tanto o más que las palabras que en vuestros juicios decís. En la humildad no perderéis el equilibrio, en la humildad seréis capaces de ver de un bonito color vuestra vida, del color que más os gusta, así la veréis si solicitándola la guardáis con celo, con verdadero celo en vuestro interior, para que el mal no os la arrebate.

 - La humildad en el alma, en el corazón, desarrolla el Santo Temor y lo necesitáis, porque el Santo Temor ilumina los caminos que hay que recorrer para llegar a Dios, el Santo Temor alumbra esos caminos que a veces sabiendo que están ahí para ser recorridos no recorréis por temor, por miedos, porque no los veis con claridad, cuando eso ocurre es porque os falta ese Santo Temor, y por eso viendo más claras otras veredas que se apartan del buen camino las seguís porque están más iluminadas, pero no os engañéis, los caminos hacia Dios están claramente marcados y no debierais apartaros de ellos, y hablo en plural... me dice Jesús que muchos aquí mismo recorréis caminos paralelos, pero mientras vayan bien orientados hacia ese Dios que os espera, benditos seáis en ese empeño, en esa ilusión, y que no se pierda en vosotros ese afán por recorrerlos... pedid la humildad para que esas gracias que recibís no se pierdan, no pasen de largo de vuestra alma dejándola nuevamente vacía. Esa humildad desarrolla la paciencia, la valentía, la fidelidad, la fortaleza, la confianza, la fe; esa humildad genera el Santo Temor tan necesario para ver bien los caminos que hay que recorrer. La humildad aumenta la prudencia.

 - Los que están en el Cielo han sido humildes, por fuerza han tenido que recoger la humildad si no, no estarían en el Cielo y los que purgan, purgan para recoger esa humildad que no tuvieron, que no supieron sostener en sus almas, para entrar en el Cielo el alma tiene que estar llena de humildad y la humildad no se valora en estos días pues parece que los humildes son tontos, pero los que están en el Cielo han sido los más sabios, torpes son los que no han conseguido entrar en el Cielo, y si la humildad es la clave para ir derechitos al Cielo no penséis que son tontos o torpes los humildes, pues no es así, los humildes se ganan el Cielo, los humildes son inteligentes, pues saben esperar en Dios. Dios les regala sabiduría, esa sabiduría natural que no da los estudios, por eso la humildad debiera ser una petición constante en vuestra vida y os recuerdo nuevamente que... me dice Jesús que clave es para vivir bien este año, para ver de un bonito color vuestros días pase lo que pase... con la humildad tendréis la llave de la sonrisa para vuestros días en este año, sin la humildad lloraréis... me dice Jesús que es verdad, si la humildad se escapa de vuestros corazones lloraréis... y no es que el llanto sea malo, a veces las lágrimas también limpian el alma; cuando son fruto del remordimiento benditas lágrimas entonces.

 - La humildad no es sinónimo de tristeza, sino justo de todo lo contrario, el astuto es humilde, el soberbio es torpe. No confundáis, pues, las cosas. Las apariencias engañan, os decía hace unos momentos, no viváis, pues, de apariencias, no hagáis para que otros que os vean, salvo si es para dar buen ejemplo con el corazón limpio ante los demás. Vivid de cara a Dios, conscientes de esa mirada suya sobre vosotros, una mirada amorosa que espera de vosotros un vivir más digno. Espera Dios que acudáis a Él porque le necesitáis, pues se trata de que andéis vuestros caminos cada uno por cada uno pero de la mano de Jesús, pues no estáis solos, pequeños míos, no estáis solos, en ningún instante lo que estáis, y aunque Dios os pruebe muchas veces con esa falta de sentimiento, con esos vacíos, si sois probados en fidelidad no falléis. Habéis recibido muchos de vosotros, verdaderos milagros en vuestras vidas, verdaderos regalos de Dios por los que habéis dado gracias muchas veces, pues no los olvidéis cuando estéis pasando momentos de incertidumbre; cuando estéis pasando momentos de dudas que la humildad falla en vuestra alma porque con la humildad yo os digo que superaréis toda falta de entendimiento. El no entender a Dios no debe suponer alejarse de Dios. Cuando uno no entiende debe agarrarse de esa humildad y esperar en Dios y ya Dios dará luces y paciencia para seguir viviendo lo que haya de vivirse. Cosas que contentan, que alegran, acontecimientos que no contentan tanto, que quizá entristezcan, lo que permita Dios, lo permitirá para el bien de vuestras almas.

 (Extraído del mensaje del 8.1.2009)

 - Sin la humildad no se entra en el Cielo. Al Cielo entran los humildes, por eso hay tantas almas purificándose en el purgatorio, porque no tenían la humildad como debían tenerla para poder entrar allá en el Reino de los Cielos. Y la humildad es la base en la que se asientan las demás virtudes, los dones, las cualidades que benefician al alma. Ahí están apoyadas en la humildad. Si la humildad se escapa de vuestra alma lo que tengáis bueno en el alma aminorará, se irá apagando. Vuestra falta de humildad empobrece al alma. Días en los que habiendo caído, comprobáis que no sois capaces aún de contentar a Jesús de manera más continua. Es una batalla que habría que librar cada día y vencerla. La batalla de la humildad, una humildad que debiera estar despierta en vosotros, viva, dando frutos de prudencia, de paciencia, de astucia, de benevolencia, pues la humildad cuidada da frutos prontos para el alma, pero muchos de vosotros habéis, digamos, desvalorado lo recibido, le habéis quitado valor a la humildad que se os regalaba, y no os ha importado perderla, primero ha estado vuestra opinión, vuestro “yo”, antes que el cuidado de ese regalo precioso que os hacía Jesús, que os hacía Dios a través del Espíritu Santo. 

- El egoísmo nace en el corazón del hombre como semilla que planta el mal para que crezca también y dé sus frutos malos, perjudiciales. Hay que arrancar el egoísmo del corazón, hay que arrancar el egoísmo que desplaza a la humildad, que la expulsa del alma. Dios os da para que uséis y Dios aviva las fuerzas de vuestro interior si vosotros ponéis vuestra voluntad primero, pero no podéis esperar que Jesús lo haga todo por vosotros, pues así os veo. Recibíais humildad regalada por Dios y así sin más os quedasteis sin esfuerzo para luchar, habéis caído demasiado fácil en las mismas trampas en las que caéis normalmente ¿No se merecía Jesús unos días distintos en este comienzo de año? 

- La humildad aumenta vuestras capacidades, no lo dudéis, pero si vuestra voluntad no es firme en servir a Dios, en comportaros como verdaderos hijos de Dios, esas capacidades no las vais a utilizar porque no las sentiréis. Decid “sí” a Dios con firmeza y notaréis esas capacidades, pero si esperáis a que Jesús lo haga todo por vosotros tropezaréis una y otra vez, pues dispuesto está por Dios que hagáis vuestro camino cada uno por cada uno dejándoos ayudar por Jesús, es verdad, pero no pretendiendo que todo lo haga Jesús. Haced algo al menos. Jesús hará el ciento por uno que vosotros hagáis, pero ese uno ni siquiera lo hacéis, no os esforzáis. Quien es humilde busca los motivos de disgusto en los demás, el porqué están alterados, el humilde no se altera, no se deja alterar. El que es humilde, el que cuida la humildad en su alma no pierde la paciencia, aumenta su compresión, se hace compasivo y disculpa a los demás, sobretodo, cuando están nerviosos o histéricos, como los llamáis a veces. Buscad los motivos que provocan esos estados de inquietud en vuestros hermanos, en aquellos más cercanos, que curiosamente de repente son las pruebas más duras de superar. El humilde sabe amar, el humilde perdona con prontitud, el humilde no pierde la alegría así como así, como la perdéis vosotros. 

- Vamos a dedicar este año a cuidar de la humildad de manera particular. Os explico mejor, quiere Jesús que durante este año se os enseñe a valorar la humildad, se os enseñe a comprender porqué es tan importante tenerla en abundancia en el alma. Quiere Jesús que comprendáis que sin humildad no se puede entrar en el Cielo. Si no os hacéis humildes, como niños, no entrareis en el Cielo. Quiere Jesús... dice Jesús que este año, distinto al anterior, será el año de la humildad... Jesús quiere veros embelleciendo vuestras almas. Quiere Jesús, que es Dios, lo mejor para vosotros, y lo mejor para vosotros es aquello que engrandece el alma, que la limpia a sus ojos. Vamos a hacer una oración continua durante este año para solicitar de Dios Padre esa ayuda para mantener humilde el alma, el corazón. Vamos a pedir a Dios durante este año de manera particular este regalo de Dios, esa humildad sostenida que dé frutos que podamos recoger este año; pero escuchadme bien, esto no es un juego, no lo penséis, esto es una empresa que acometéis, si queréis, vuestra libertad está ahí respetada, pues si no ponéis ganas verdaderas, si no hacéis firme vuestra voluntad, no conseguiréis nada.

 - La humildad es tarea de todos. No se trata sólo de pedirla, se trata de usarla. La humildad hay que desarrollarla, el uso de la humildad es su desarrollo también y cuando uno quiere aprovechar de lo que Dios regala primero tiene que ser valiente para cambiar de actitudes y comportamientos, para vencer perezas que están arraigadas en el alma, sobretodo las espirituales, esas perezas que mantenéis no sólo para orar sino también para cambiar de vida. La pereza está provocando que muchas almas estén purgando cuando podían estar ya gozando de la presencia de Dios en el Cielo, pues muchos han esperado a que pasen los días de su vida y han pensado que hay tiempo de sobra después, más adelante, para el alma, para dedicarlo a Dios. No debéis malgastar el tiempo y que no dé beneficios al alma, y el alma se beneficia si vosotros queréis, si sois conscientes de que... me dice Jesús que poco a poco habéis tomado conciencia de que sois algo más que cuerpos que se deterioran con la edad pero que aún eso no basta... si tenéis conciencia de que sois almas que quieren ganarse un Cielo hay que ser un poquito más valientes y hacer uso de la humildad que hay en el corazón para vencer las tentaciones, para bajar esas cabecitas orgullosas, para vencer esa tentación diaria, en casi todos, de hablar más de la cuenta. Para ganarse un trocito de Cielo lo que hay que tener es una voluntad firme, una voluntad verdadera puesta en juego cada día, y si uno se propone con firmeza, con una voluntad firme, no pecar, uno no peca, o tarda más en caer, pues esa voluntad firme la premia Dios instantáneamente. 

- Vamos a orar, pues vuestras almas siempre necesitan de esta oración con Dios. Vamos a pedir a Dios Padre para que sostenga en nuestras almas la humildad, para que cada vez que se esfume vuelva a entrar en el alma, se vuelva a recuperar. Vamos a pedirle a Dios Padre, en particular este jueves, por la prudencia. La prudencia se alimenta de la humildad. Vamos a pedirle a Dios que aumente la prudencia en vuestras almas. La humildad hace crecer la prudencia pero cuando la humildad no se cuida no hace crecer nada.

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