LA HUMILDAD

Sin humildad no podréis servir a Dios en nada porque no sois instrumentos válidos; esa coraza de soberbia que os gana la partida, que os encierra, os separa de Dios; y para ser instrumento de Dios útil, la humildad tiene que estar presente. Y Jesús os utiliza a todos en momentos concretos, sin daros cuenta ayudáis a otros hermanos, Jesús actúa por vosotros.  (26.4.2001)

 

Este día cuando se iba a rezar el Santo Rosario la Madre hacía la petición

Vamos a hacer una petición general a Dios entre todos los que quieran acompañar; y vamos a pedir a Dios, que todo lo puede, para que aumente la humildad en los corazones, porque muchos son los hijos que no la piden porque creen que no la necesitan. Tenéis un refrán que dice que no hay mayor ciego que aquel que no quiere ver. Pidamos a Dios, pues, que abra los ojos del corazón y que reparta humildad. Que haga brotar la semilla de la humildad en sus hijos del Toscón, para que esa humildad abra un poquito más los entendimientos; y con ese entendimiento más abierto, los comportamientos mejoren, los atrevimientos osados disminuyan si hay falta de respeto a Dios y uno no ha caído en la cuenta. Que esa humildad aumentada en los corazones os dé valentía para disculpar a los demás; que esa humildad aumentada en los corazones os dé fuerzas para hacer las cosas bien, aun cuando alrededor hayan muchos que no las hagan tan bien. Pidamos a Dios, a Dios Padre que todo lo puede, que aumente la humildad en los corazones de sus hijos, porque la humildad es la base de las demás virtudes. Pidamos a Dios, pues, la humildad, en silencio, desde el corazón.  “Dios Padre Todopoderoso, Tú que estás escuchando nuestras plegarias, ten en Tu misericordia la bondad de repartir y aumentar la humildad en el corazón del hombre. Padre Todopoderoso justo eres y sabes qué necesitamos. Haz en Tú voluntad lo que quieras. Escucha a todos Tus hijos del Toscón en esta oración del jueves. Te pido como Sierva Tuya que escuches con atención las oraciones de esta tarde de Tus hijos. Tus hijos quieren orarte con el corazón, pero Tus hijos se descuidan con facilidad, son Tus hijos rebeldes del Toscón, los conoces bien. Abre sus corazones Padre mío y reparte humildad en ellos.” (26.4.2001)

 

Cuántas veces escucharéis lo mismo: si no cuidáis la humildad, el resto de virtudes buenas para que el alma se limpie no florecerán; no aumentarán esas virtudes, porque en la humildad se sustentan todas. La soberbia hace presencia en todos, pero algunos saben reaccionar con prontitud y otros se gozan en esa soberbia haciendo daño a los demás, cuidándose falsamente, porque la soberbia siempre da frutos malos en el corazón. Ser humildes es una tarea que tenéis todos y estas pruebas que Jesús os ha ido pidiendo semana tras semana en este lugar han puesto a prueba vuestra humildad, humildad para rozar con otros hermanos tan distintos, para rozar con caracteres difíciles, para rozar con hermanos malhumorados. En todo Dios os prueba, observa Dios lo que hacéis, cómo respondéis. La humildad es la herramienta que necesitáis. (6.9.2001)

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