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Este
día cuando se iba a rezar el Santo Rosario la Madre hacía la petición
Vamos
a hacer una petición general a Dios entre todos los que quieran acompañar;
y vamos a pedir a Dios, que todo lo puede, para que aumente la humildad
en los corazones, porque muchos son los hijos que no la piden porque
creen que no la necesitan. Tenéis un refrán que dice que no hay mayor
ciego que aquel que no quiere ver. Pidamos a Dios, pues, que abra los
ojos del corazón y que reparta humildad. Que haga brotar la semilla de
la humildad en sus hijos del Toscón, para que esa humildad abra un
poquito más los entendimientos; y con ese entendimiento más abierto,
los comportamientos mejoren, los atrevimientos osados disminuyan si hay
falta de respeto a Dios y uno no ha caído en la cuenta. Que esa
humildad aumentada en los corazones os dé valentía para disculpar a
los demás; que esa humildad aumentada en los corazones os dé fuerzas
para hacer las cosas bien, aun cuando alrededor hayan muchos que no las
hagan tan bien. Pidamos a Dios, a Dios Padre que todo lo puede, que
aumente la humildad en los corazones de sus hijos, porque la humildad es
la base de las demás virtudes. Pidamos a Dios, pues, la humildad, en
silencio, desde el corazón. “Dios
Padre Todopoderoso, Tú que estás escuchando nuestras plegarias, ten en
Tu misericordia la bondad de repartir y aumentar la humildad en el corazón
del hombre. Padre Todopoderoso justo eres y sabes qué necesitamos. Haz
en Tú voluntad lo que quieras. Escucha a todos Tus hijos del Toscón en
esta oración del jueves. Te pido como Sierva Tuya que escuches con
atención las oraciones de esta tarde de Tus hijos. Tus hijos quieren
orarte con el corazón, pero Tus hijos se descuidan con facilidad, son
Tus hijos rebeldes del Toscón, los conoces bien. Abre sus corazones
Padre mío y reparte humildad en ellos.”
(26.4.2001)
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