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No
dejéis que el orgullo y la soberbia impere en vuestra vida, no os
quiero con una humildad falsa, os quiero con una humildad verdadera. Ser
humilde no significa aceptar que lo demás es bueno y lo vuestro no, ser
humilde es aceptar que los demás no te acepten. Ser humildes es
realmente avivar la fe que Dios puso en vuestros corazones, la humildad
aviva la fe y abre el entendimiento, y es tan sencillo para el mal
colarse por la soberbia… (17.2.2000)
Sólo
en la humildad Dios dará luces y vuestro entendimiento se abrirá lo
suficiente como para serenaros. Sólo en la humildad se acata la
voluntad de Dios. Y vuestra infelicidad, y vuestra tristeza, y vuestras
preocupaciones se fundamentan todas en lo mismo, no confiáis en Dios
vuestro Padre, y como no confiáis no acatáis su voluntad como lo mejor
para vuestras vidas. Dios no se equivoca, Dios permite lo que permite
para el avance de las almas aunque no lo entendáis. Tenéis que hacer
un esfuerzo para que ese vuestro corazón lleno de soberbia se limpie;
la soberbia os ciega, vuestro yo prevalece y por eso Dios está empequeñecido
en vuestra vida. (17.2.2000)
Opinad,
sed libres para hablar, pero sobretodo sed libres para aprender, porque
la humildad es la base de todas las virtudes que necesitáis para que
ese alma se abra y definitivamente se limpie. Humildad para recoger de
los demás, de todos y cada uno, para aprender, porque tenéis mucho que
aprender, tenéis mucho que cambiar, pero también tenéis mucho que
recibir aún. Abrid ese corazón para que no perdáis todo aquello que
recibís. (28.9.2000)
La
humildad la necesitáis para que lo que recogéis no se pierda, y sabéis
lo fácil que es levantar la cabeza orgullosa y rechazar todo lo que de
Dios viene porque lo hacéis también muchas veces y con muchas
frecuencias, frecuencias distintas, los que entienden, entienden lo que
estoy diciendo. (26.10.2000)
Y
la humildad es la virtud que debéis cuidar por encima de cualquiera,
porque sobre ella se asientan las demás virtudes. Os insisto, y volveré
a hacerlo en las ocasiones que Dios me dé, debéis cuidar la humildad
sobremanera. La humildad descuidada está produciendo en vuestros
corazones ataques de egoísmos, ataques de soberbia, ataques de
descuido, ataques de indiferencia, ataques, en definitiva, de exigencia
descuidada. Aprovechad estos mensajes y estas ayudas; aprovechad este
recordatorio de los mandamientos para avanzar. (14.12.2000) |