Febrero 2009

  (Comportamiento digno ante el dolor propio y ajeno)

 

 (Extraído del mensaje de la Virgen María recibido en el Toscón el 29.01.2009)

 

- Vais a comenzar un mes en el que quiero veros actuando con clara atención a esa dignidad en el comportamiento en situaciones de dolor. Dolor de cualquier tipo, físico y también espiritual. Los silencios de Dios duelen, perturban la paz a veces, quitan el sosiego, igual que quitan la quietud y la paz una enfermedad física. Quiero veros respondiendo este mes, que empezáis en breve, dignos ante Dios y afrontando las situaciones que provoquen en vosotros, digamos, sufrimiento, aunque no quiero que os asustéis, es la única forma de englobar a todas las posibilidades de las pruebas que Dios os prepara. Os quiero ver sin perder la calma, sin perder la confianza en Dios y ofreciendo a Jesús los momentos de dolor propio y ajeno, pues uno puede ofrecer el dolor ajeno cuando sabe acompañar a los que sufren, puede ofrecer a Dios, en ese compartir, no sólo el dolor propio sino el dolor del que verdaderamente sufre al lado.

 

- Mis palabras se adelantan a los hechos para que os preparéis y no falléis y aunque faltéis más de una vez en lo mismo y caigáis repetidas veces en las mismas caídas, Jesús está ahí para levantaros, daros fortaleza, para que podáis seguir el camino sin desfallecer. Decía que no quiero que os asustéis pero sí quiero que estéis despiertos para que las situaciones problemáticas que viváis durante el mes de febrero se afronten con dignidad, con verdadera dignidad ante Dios y tener dignidad es tener la humildad a flor de piel, no llenarse de rebeldía rechazando la cruz e intentando pasarla a otros, sino afrontando las propias pruebas con valentía, con coraje, bien entendido, y dando a Jesús motivos para sonreír con vuestra actitud. Quien confía en Jesús hace sonreír a Jesús, quien duda del poder de Dios entristece a Jesús y Dios puede hacer que una prueba pase pronto de largo. Podéis pedirle que os ayude a superar las pruebas, pero se os adelanta que va a ser un mes en el que especialmente atento estará Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo, a vuestra actuación de cara a las situaciones dolorosas de cualquier índole, de cualquier tipo. Y pensaréis y ¿por qué? Tenéis que acostumbraros a no escuchar respuestas de Dios. Se os brinda otra oportunidad, una hermosa oportunidad de engrandecer vuestras almas. Advertidos con anterioridad se os pide que usando la humildad, que Dios a través del Espíritu Santo, aumenta en vuestras almas, deis razones a Jesús para estar contento con vosotros. Yo os digo que ninguna sorpresa de Dios os hará caer si ponéis vuestra confianza plena en esa voluntad suya que busca siempre lo mejor para las almas... me recuerda Jesús que un grupo viaja a Tierra Santa… Vamos a ver si estéis donde estéis compartís el dolor de los demás y el de cada uno con dignidad. Los de allá cuando estén allá con los de aquí, los de aquí con los de allá cuando se marchen.

 

- A ver si estáis despiertos y os comportáis con dignidad ante el dolor como Dios espera de vosotros. Yo os acompaño en ese andar vuestro y os fortalezco con mi oración continua por vosotros, pero pensad, algo tenéis que hacer vosotros por vosotros mismos. Sed un poquito más fuerte y valientes y veréis como lo que viváis, que pueda doleros, se convierte en regalo de Dios si conscientemente estáis recogiendo de Él, en Jesús cercano, sus enseñanzas, sus palabras, sus consejos; y veréis, lo que recibís a través de los mensajes no es más que recordatorio de lo que ya está escrito, anunciado, comentado, explicado, por otros, a los que Dios ha permitido divulgar en recordatorio renovado lo mismo. Hay mucho escrito que confunde también, es verdad, pero cuando uno es humilde, Dios protege el alma. No confundáis la humildad con estar parados sin hacer nada. La humildad os hará prudentes, os hará pacientes, os hará más inteligentes, os hará valientes verdaderamente para afrontar cualquier situación que viváis. Tenéis lo que necesitáis para salir airosos de cualquier prueba que se os ponga en el camino. Ya se encargará Jesús de que no sean muy superiores a lo que estáis acostumbrados, pero yo os digo que en voluntad de Dios están sorpresas inesperadas para algunos, a ver cómo respondéis, no perdáis la serenidad, no perdáis la quietud. Pensad que vuestra vida está en sus manos y eso os ayudará a no perder la paz, sois de Dios, vosotros y los vuestros. Cuando Dios llama, Dios llama y no tiene que pedir permiso a ninguna de las almas que ha creado para recogerla. Respetad, pues, la voluntad de Dios en cada instante. Amad... me dice Jesús que no os pida tanto... si no podéis amar la voluntad de Dios cuando no la entendéis por lo menos respetad esa voluntad y creed que es lo mejor para vosotros. Ya quisiera veros yo llegando al punto de amar esa voluntad. Yo llegué a amar la voluntad de Dios, y os aseguro que es una experiencia realmente gozosa. 

 

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