La Fe

 (Extraído de los mensajes de la Virgen María recibidos en el Toscón)

Buscáis vuestra fe en la fe del hermano. La fe es un don de cada uno que el Espíritu Santo reparte. La fe de un hijo de Dios aumenta por sí misma. Pedid a solas, con humildad a Dios que os aumente la fe, no esperéis que la fe del hermano aumente la vuestra. (16.9.93)

La fe es el acatamiento de la voluntad del Padre, sea cual sea, esa es la verdadera fe. Lo demás es fe interesada. (15.7.93)

 

Una fe que se sostiene en regalos de Dios, en una vida sin problemas, no es una verdadera fe. La fe la tenéis que demostrar en los momentos difíciles. La fe en Dios se demuestra en los momentos duros, venciendo la duda que llena el corazón, venciendo los temores que os acobardan. (20.1.94)

 

La razón os pierde a muchos, pero la fe, la fe que Dios derrama en vuestros corazones a través de su Espíritu Santo gana la batalla a la razón, porque la fe es la humildad de la razón, la fe la da Dios. Alentáis vuestra fe con las vivencias de los hermanos, pero recordad una vez más: La fe viva se alimenta en Dios, se crece en Dios. Hay que pedir fe, hijos míos, necesitáis fe. La falta de fe que tenéis os hace cobardes, esa falta de fe paraliza vuestro corazón, y la confianza en Dios no es posible. (11.11.99)

 

Pedid a Dios todos los días que aumente vuestra fe, y la esperanza y caridad que descuidáis también; pero sobretodo la fe, que con la fe, la humildad florece y las cositas malas que guardáis en el corazón se vencen con mayor facilidad. (6.9.2001)

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