El Desprendimiento

               (Extraído de los mensajes de la Virgen María recibido en el Toscón)

 

4.2.2010

No sois esclavos de nadie, no debiera ser así; sin embargo, las ataduras que a veces formáis, entre unos y otros, os vuelven esclavos; esclavos también con este mundo, cadenas fuertes que algunos tenéis con lo material. Se os iría la vida si perdieseis tanto que anheláis en este mundo, como si no fuerais a dejarlo, y no entendéis aún que el desprendimiento de lo material es necesario vivirlo antes de partir si uno quiere entrar en el Cielo. Quien parta, quien sea llamado a la presencia de Dios, sin haberse desprendido de lo material, no podrá entrar en el Cielo sin purificarse antes, precisamente por ese apego al mundo. Estáis en el mundo para ganaros el Cielo. Dios está permitiendo adelantos en la ciencia para facilitar la vida de muchos, pero parece mentira que el hombre siga buscando sólo en el hombre al hacedor de todo, y cuando no hay explicación para algunas cosas simplemente la justificación es que aún la ciencia no se ha desarrollado lo suficiente como para dar explicación a todo.

25.2.2010

Jesús está probando vuestras almas, está probando vuestra generosidad, vuestro desprendimiento de lo material ¿y qué encuentra Jesús en vosotros? una barrera, un temor absurdo a perder lo que el mundo os da. En el mundo se queda, en el mundo se queda lo que tenéis ahorrado, guardado, escondido, no compartido, ¿para qué lo queréis? para impedir a vuestra alma que entre en el Cielo, para eso sirve.

 4.3.2010

Contenta a Dios enormemente el desprendimiento, cuando pedís para los demás y os olvidáis de vosotros mismos. Cuando sois capaces de dejar a un lado vuestras propias peticiones para pedir por los demás, yo os aseguro que contentáis enormemente a Dios y que recibís por multiplicado. Dios sabe qué necesitáis, qué anheláis, qué peticiones guardáis personales; atreveos a ser desprendidos. Jesús siempre os anima en un diálogo sincero, a que habléis, a que pidáis, pero ensayad a pedir por los demás y a olvidaros un poquito de vosotros mismos que tan bien vivís en comparación con otros que carentes están de techo, de vestido, de alimento. Pedid a Dios Misericordia y que la derrame en vuestras almas, en la forma y manera que más necesiten en estos momentos. Esa Misericordia de Dios se transforma en virtudes, en dones, pedid misericordia y que Dios decida, nuevamente, como dárosla, pero que sea una misericordia abundante que os ayude en estos días a vivir mejor y con mayor dignidad ante sus ojos.

13.5.2010

 Oráis, muchas veces, con poco fervor, con descuido, con sueño, pero oráis, pues que vuestra oración siempre tenga presente a todos los demás que comparten con vosotros este mismo pasar, porque pedís por los cercanos, y está bien que lo hagáis, pero no olvidéis a los demás, porque si os desprendéis del egoísmo, que en toda alma nace, y pedís antes por los demás que por vosotros, Dios recompensará esa generosidad, ese desprendimiento...

 21.10.2010

 Quien vive ajeno a los demás, a la tristeza de los demás, a las necesidades de los demás, no puede entrar en el Cielo de forma directa, no sería justo, pues el mandamiento principal es el del amor, y el que ama no olvida, el que ama, cuida, y se os pide amor de unos para otros y esos otros son todos los demás que comparten con vosotros esta humanidad. Os he dicho muchas veces que si con la acción no podéis o aún no la tenéis, y con la moneda tampoco llegáis u os cuesta también, usad por lo menos la oración, orad por aquellos que necesitan, que claman ayuda, que la oración hace milagros; mientras os preparáis para la acción y para el desprendimiento, pues, pequeños míos, para llegar al grado máximo de santidad hay que vivir desprendido totalmente y entregado a los demás, pero ese es el grado máximo de santidad. Se os pide que por lo menos intentéis andar por esos caminos…

 16.12.2010

 Sé que estáis algunos agotados de una misma prueba que parece no acabar, yo os digo, y escuchadme bien, las pruebas acaban y no se repiten cuando uno las supera de verdad, y muchas de las pruebas están relacionadas con la capacidad de perdonar y olvidar. Humildad, sin humildad no hay salvación; la humildad es la que propicia y permite en el ser humano el desprendimiento necesario para que el alma se eleve. Tenéis que desprenderos de vosotros mismos, de vuestros egoísmos, tenéis que desprenderos de lo material, aunque estéis inmersos en el mundo, rodeados de lo material, que Dios también os lo ha puesto en el camino, debéis desprenderos, en el sentido, bien entendido, de esta frase. No se os pide que dejéis todo atrás y os volváis ermitaños, solitarios, dedicados sólo a la oración, no se os pide eso, se os pide que estando donde estáis, ayudéis con vuestro vivir a toda alma con la que os tropecéis. A toda alma aunque no la conozcáis podéis ayudar con vuestra oración, con vuestro ejemplo.

No se os pide nada que no podáis hacer y así... me dice Jesús, el joven rico no me entendió bien y se marchó... no quiere Jesús que entendáis mal y os marchéis pensando que se os piden imposibles.

 31.3.2011

 Jesús quiere veros amando a toda la humanidad de la que formáis parte y siendo capaz de entregar la vida por los demás.

 ¿Cómo llegar a amar a los demás hasta ese punto? hay Santos y Santas que, realmente, han descubierto el camino más corto para ganarse el Cielo, el camino del desprendimiento, el camino de la entrega, por amor a Dios, a los demás.

8.3.2012

 Si fuerais compasivos no juzgaríais, perdonaríais con prontitud, aprenderíais a amar más y mejor a los demás. Cuando hemos pedido a Dios, en esta bendita posada, para que ablande vuestros corazones, es precisamente para que pueda entrar en ellos el amor hacia los demás; un amor hacia los demás que se muestre en compasión verdadera, en desprendimiento, en generosidad, en capacidad de perdón. Vamos a pedirle hoy a Dios para que envíe al Espíritu Santo sobre todas las almas creadas y derrame en ellas compasión. Las almas sin compasión son almas que vagan a oscuras.

 15.3.2012

 Os adelantáis a lo que no habéis vivido, interpretáis continuamente a los demás en sus acciones, en sus gestos, y no pensáis que podéis equivocaros; os agarráis a la certeza de un acto concreto y no analizáis a vuestro hermano, a vuestra hermana, en su estado.

Veréis, si vosotros mismos cambiáis de ánimo según lo que estáis viviendo, y agradeceríais a los demás que comprendieran que estáis tensos, que estáis preocupados, que tenéis mil cosas en vuestra cabeza; si vosotros mismos quisierais para vosotros esto ¿por qué no actuáis en consecuencia de cara a los demás?; porque de esto se trata, que no queráis para los demás lo que no queréis para vosotros, y que seáis capaces de querer para los demás lo que queréis para vosotros. Y ese es el desprendimiento, y al mismo tiempo entrega, que Dios está esperando de cada uno de vosotros. Os falta capacidad de amar y no es que no la tengáis, pero la tenéis apocada por voluntad propia; porque bien que recibís, en esta bendita posada, para el alma, pero si no hacéis uso de lo que recibís, es como si lo perdierais, como si derramarais lo que recibís.

22.3.2012

Hay unas pistas que Jesús daba. Debierais repasarlas con frecuencia para comprobar si, realmente, estáis acercándoos a Jesús o distanciándoos de Su Corazón, porque entre esas pistas se os habla del desprendimiento, de la ayuda a los demás, no puntualmente, constantemente, se os habla... dice Jesús, "de lo que os escasea en el alma, en realidad"... son pistas, pues, que os recuerdan los errores que estáis cometiendo y que os impiden acercaros al Sagrado Corazón de Jesús.

2.5.2013

Quisiera veros felices haciendo las cosas bien, quisiera veros recogiendo de lo que escucháis, bueno para el alma, y contentando a Jesús. Faltas de caridad constantes veo en vosotros, poco desprendimiento. Lo que os cuesta, a poco que os cueste, manda sobre vosotros.

2.1.2014

…os pido que cuando ofrezcáis la oración lo hagáis con verdadero desprendimiento. Yo conozco vuestros anhelos, sé de vuestras angustias, sé cómo estáis tantas veces, cómo os gana la tristeza, cómo la soberbia no consigue salir de vuestro interior, sé también cómo estáis a veces de ilusionados, de alegres; conociéndoos bien, sé perfectamente porqué interceder para cada una de vuestras almas, y no dudando de esto, yo os pido que depositéis toda confianza en mi acción maternal con vosotros; no me deis ideas, tengo de sobra para cubrir todos vuestros pensamientos cada vez que oráis.

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