Confianza en Dios

(Extraído de los mensajes de la Virgen María recibidos en el Toscón)

Jueves 15 de Abril de 1993

 ¿Qué os puede pasar si os atrevéis a dar ese paso de fe, de confianza en Dios? Nada malo va a pasar, si bien al contrario, encontraréis ese sentido perdido de vuestra vida; pero os vuelvo a repetir: No busquéis a Dios en hechos extraordinarios. Dios está aquí mismo, en todo cuanto veis. Dios llama continuamente a vuestros corazones, pero mantenéis la puerta cerrada y cuando la abrís es en la angustia y en la desesperación. Él está para las alegrías también.

Jueves 15 de Julio de 1993

 La verdadera fe en Dios es la confianza en Él, confianza en que su voluntad os ayuda, no os perjudica; pero cometéis un grave error porque estáis siempre más pendientes de los cuerpos, de esos cuerpos que aquí se quedan, y lo importante para Dios es vuestra alma.

La confianza en Dios es el reto que tenéis todos y cada uno de vosotros en este mundo. Reto que tenéis que mantener con vuestra libertad. La libertad se os ha dado precisamente para que podáis mantener esa confianza en Dios toda vuestra vida, pero en vuestra libertad lo malo os atrae más que lo bueno y eso es por lo que desconocéis el poder de lo bueno. Lo bueno parece soso y aburrido ¿verdad? y no es así. Tendrían una respuesta más clara. Lo malo no deja nunca buen sabor de boca. El ser os avisa, vuestra conciencia está viva porque estáis vivos. La confianza en Dios la podéis mantener si hacéis buen uso de la libertad que se os ha dado.

Los milagros son hechos reales que suceden día a día en vuestras vidas pero no os dais cuenta. Orando podéis hacer milagros. Orando, muchos, habéis salvado familiares. Orando habéis visto cambios de actitudes. Todos son milagros, milagros de la oración, milagros de la confianza en Dios. Todo es posible, aún lo que parece imposible puede convertirse en algo posible porque para Dios todo está a la mano.

 Jueves 22 de Julio de 1993

 Confiad en Dios y comprobaréis como los problemas empiezan a desaparecer. Sois vosotros los verdaderos enfermos, no de cuerpo sino de alma. ¡Si tenéis un Padre que os puede conceder todo lo que queráis! pero tenéis que confiar en Él. Demostradle que sin problemas también estaríais con Él. ¿Creéis que no os conoce o es que creéis que no lee en vuestros corazones las intenciones que tenéis? Sois desagradecidos. Acudid a Dios, acudid a Jesús, no tendréis problemas.

Jueves 23 de Septiembre de 1993

Cuánto más fuertes estéis, más pruebas sufriréis, más pruebas que superar. Debéis alegraros de esas pruebas que Dios permite que tengáis en vuestra vida y que os permiten a cada uno de vosotros superaros y acercaros más a Dios en la confianza. Pruebas duras, pero casi todas a nivel humano, para que os desprendáis de lo material, para que aprendáis a confiar en Dios y sólo en Él. Que os apoyéis los unos a los otros está bien, pero a Dios se llega solito, con una decisión personal y libre.

 Sed valientes y dad ese paso, ese paso de confianza en Dios, que no significa otra cosa que cambiar de actitudes.

 Jueves 30 de Septiembre de 1993

 Dios no concede a sus hijos gracias por sus llantos, ni tampoco con llantos se mantiene una petición. Dios, vuestro Padre, os pide que acudáis a Él, libres, confiados. La confianza da la alegría.

Jueves 21 de Octubre de 1993

 Lo que anheláis, con limpieza y dignidad, Dios vuestro Padre os lo puede conceder, pero se lo habéis de pedir alegres, contentos y confiados; pero con una confianza que no dure tan poco, con una confianza que incluya ese tiempo de espera que Dios prepara para cada uno de sus hijos. En ese tiempo de espera, demostradle a vuestro Padre que confiáis en Él, que sabéis de su misericordia, que sabéis de su sabiduría.

 Jueves 28 de Octubre de 1993

 Seguir a Jesús, seguir sus enseñanzas, os hará sentiros llenos. Jesús da sentido a la vida. ¿Qué sentido tiene vuestra vida, cuando no mantenéis esa felicidad, cuando no sabéis mantener esa alegría de manera constante? Problemas que no son problemas. Si ponéis en Dios vuestras dificultades, veréis, comprobaréis, que el camino se allana. El problema, en la confianza en Dios, desaparece; pero ¿cómo vais a comprobarlo, si ni siquiera lo probáis? Preferís manteneros en la duda, por si acaso, y yo os pregunto: ¿Por sí acaso qué? ¿Qué es lo que teméis aún para dar ese paso de confianza? Esperando estáis la mayoría a que brote el agua de esta talla inerte, ¿esperáis para creer entonces quizá? Y aún viendo no creeréis.

 Jueves 28 de Octubre de 1993

 Mantenerse en Dios es mantener la confianza en su amor, en su misericordia y en su justicia. Mantened esa confianza hijos míos, para que no caigáis en la tristeza, para que no os perdáis en problemas insignificantes, problemas que se solucionan con pedirle a Dios con humildad y con amor que ponga su mano. Que no por mucho pedir, se os va a conceder menos. Pedid a Dios todo lo que queráis, pero pedid con humildad y con amor. 

Jueves 18 de Noviembre de 1993

 Estar con Dios no es triste. Estar con Dios no es peligroso. Estar con Dios, hijos míos, es estar con el que todo lo puede, es estar con el vencedor. ¿A qué teméis? ¿A qué teméis? Os preguntaré una y otra vez. ¿Por qué no dais ese paso de confianza? Caídas tendréis, levantaos, levantaos con fuerza las veces necesarias. Que las caídas sólo os sirvan para levantaros más fuertes cada vez y llegará el momento en el que ante el mismo obstáculo no caeréis. No sois perfectos, no os desaniméis en una caída, en una falta; como Madre exigente que soy os pido que os guardéis en la pureza, en las cosas bien hechas, pero conozco la naturaleza humana porque como vosotros pasé por esta Tierra. Entiendo que caigáis, lo que no comprendo es que tardéis tanto en levantaros.

Jueves 20 de Enero de 1994

 La confianza en Dios da frutos, la confianza en el hombre da fruto perecedero, cuando lo da.

 Jueves 5 de Mayo de 1994

 Abrid ese camino de confianza a Dios. Pedid al Espíritu Santo que os aumente el don de la fe, porque el don de la fe ayuda a que esa humildad de corazón necesaria florezca y crezca. Son muchos los dones que os concede el Espíritu Santo. Dios, a través del Espíritu Santo, os puede conceder, sólo falta que lo pidáis. Pedidle a Dios continuamente e iréis recibiendo poco a poco, iréis descubriendo poco a poco lo que tenéis; y al paso que tiene que ser, ni más ni menos. Ese empujón fuerte que pedís para descubrir a Dios de repente os haría caer de bruces. Apoyo y empujoncitos, sí, pero poco a poco. Cada uno por cada uno tiene que ir descubriendo en su vida ese camino que está marcado en el corazón que os lleva a Dios. Sed valientes para decir sí a Dios de una vez, sí con todas sus consecuencias.

 Jueves 28 de Julio de 1994

 Pedid a Dios aquello que anheláis, pedid en confianza porque si oráis con fe, con verdadera confianza, Dios responderá a esos anhelos y cuando aquello que pidáis no llega, no desesperéis, que Dios sabe el momento, y cuando aquello que pidáis no lo recibáis, no dudéis del amor de vuestro Padre, pensad lo que habéis pedido y preguntaos por qué Dios, vuestro Padre, no ha respondido a esa petición, y si pensáis con humildad, con sencillez, como niños confiados en su Padre, recibiréis respuesta a esos llantos que parecen no tener fin.

 Jueves 15 de Septiembre de 1994

 La confianza en Dios, la confianza en Dios es alegría. La confianza en Dios os coloca por encima de las miserias humanas. La confianza en Dios hace las esperas cortas. Confiar en Dios de manera plena es la felicidad que buscáis. Si no estáis felices es porque esa confianza no es plena, que bien es verdad que las ganas son totales en adquirir esa confianza plena, pero la realidad es distinta.

Jueves 30 de Marzo de 1995

Enfermedades, hijos con problemas, nietos con problemas; problemas que no son problemas si sois capaces de confiar en Dios. Que esa confianza viva por instantes no se apague, que esa confianza se extienda, porque esa confianza sana, esa confianza cura.

 Jueves 6 de Julio de 1995

 Creer en Dios es confiar en Dios, porque no se puede creer en quien no se confía. Confiar en Dios, como bien habéis dicho, es amar a Dios, porque sólo del amor nace la confianza. Creer, confiar y amar está junto hijos míos. Todos creéis, luego confiáis y amáis. Que bien debéis de estar. Yo los colocaría a todos por lo que decís juntito a Dios, por lo que decís amarle, por lo que decís creer en Dios.

 No sabéis amar a Dios, porque no sabéis confiar en Él, y como no confiáis en Él vuestra creencia está entre-comillada.

 Jueves 21 de Septiembre de 1995

 El aumento en la confianza en Dios vuestro Padre, os ayudará a colocar cada cosa en su sitio, y aumentará vuestra paz y serenidad, y eso lo notaréis todos. Que esta bendición alegre vuestros corazones para que podáis disfrutar de verdad con el amor que Dios derrama siempre en vosotros. Quedad en paz.

 Jueves 11 de Abril de 1996

 Dios lo puede todo, Dios tiene todo dispuesto a medida que en vuestra libertad decidís lo que hacéis a cada instante. En vosotros está el conseguir aquello que pedís, en vuestra fe, pero esa fe hay que alimentarla, hay que hacerla crecer. Pedid a Dios que a través de su Espíritu Santo aumente vuestra fe. Pedídselo todos los días, para que esa fe aumentada haga que la confianza en Dios, que tenéis tan debilitada, se fortalezca. Tomaros el tiempo necesario para pedir. Preparaos para pedir aquello que realmente queréis; pero preparaos primero para que una vez hecha la petición las dudas queden atrás.

Para pedir a Dios como Él quiere realmente que le pidan hay que llenarse de confianza primero; porque como bien se ha recordado a través de la lectura anterior, Dios jamás defrauda a un hijo que confiando plenamente en Él le pide, pero la confianza ha de ser plena; si la confianza no es plena las dudas os ganan, vuestra mente gana a vuestro corazón y perdéis la partida.

 No hay imposibles para Dios. Dios os da la vida, Dios os reclama. El momento de la partida no lo conocéis, no sabéis ni el día ni la hora, Dios lo sabe y Dios modifica lo que tiene Él mismo dispuesto si las peticiones son de corazón y con confianza plena.

 La confianza plena en Dios se obtiene cuando el corazón se limpia de dudas, y para que un corazón se limpie de dudas, esa humildad que descuidáis tiene que estar muy por encima de cualquier capricho. Y la clave está en pedir a Dios confiando plenamente en que su voluntad es lo mejor para vuestras almas. Si pedís a Dios vuestro Padre acatando su voluntad por encima de la vuestra, si ponéis en ello el empeño, dejando de lado el egoísmo que todos tenéis, nunca os sentiréis defraudados. La voluntad de Dios, a veces, se hace a la vuestra cuando os recibe humildes en la petición. Dios es bondad, Dios es justicia, Dios es Dios.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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