En oración con María
(Extraído de los mensajes de la Virgen María recibidos en el Toscón)
|
(Cuando
iba a comenzar el Santo Rosario, la Madre hacía la petición.) Recogeos.
En vuestro interior está el mismo Dios que buscáis, que necesitáis.
Pensad en esa vuestra alma que tenéis olvidada. Pedid a Dios que limpie
esas almas. Olvidaos por un momento del mundo que os rodea y pensad como
verdaderos hijos de Dios, sois hijos de Dios. Dejad de lado los
problemas que os atan a este mundo y pedid esta tarde por esas almas
dormidas. Si el alma se limpia, limpiará el cuerpo en el que habita; y
esa alegría que necesitáis sólo puede brotar de almas que se limpian.
Haced la petición con ganas verdaderas para que haya fruto de esta
petición. (Terminado
el 2º Misterio la Madre dijo lo siguiente.) Si
no os recogéis en la oración, si no hacéis por manteneros en esa
comunicación con Dios, si descuidáis lo que estáis haciendo, no dará
los frutos que esperáis. Mantened la comunicación con Dios mientras
dure este Rosario. Insistid en la petición de limpieza de vuestras
almas, dejando de lado los demás problemas que también los ve Dios.
Pedidle esta tarde por vuestras almas y permaneced sentados mientras que
no se haga presente el que es, el que espera por vosotros, el único que
puede limpiar esas almas. Continuad. Hijos míos, recordad lo que se supone habéis pedido durante el rezo del Santo Rosario, que vuestras almas se limpien, que Jesús limpie esas almas, entre vosotros siempre, de manera especial en estos instantes. Aprovechad bien, no perdáis el mensaje, recordadlo, releedlo. Es mi Hijo y mi Señor, en su voluntad me manifiesto y en su voluntad he de retornar. Tenéis la luz entre vosotros, prended de ella. (1.6.95) |
|
(Iba
a dar comienzo el rezo del Santo Rosario.)
Al dirigiros a Dios, al pedir a vuestra Madre que interceda por vuestras
peticiones, me vais a llamar muchas veces, no os perdáis por la
repetición y la monotonía. Aprovechad y orad con el corazón si de
verdad queréis recibir de Dios; en la confianza recibís, por eso debéis
orar con el corazón venciendo la pesadez propia de tantas frases
repetidas.
Hablad con Dios mientras oráis. Hablad con vuestro Padre-Dios y pedidle
lo que necesitáis, aquello que anheláis; y no olvidéis que cuando os
olvidáis de vosotros mismos para recordar a los demás, recibís más
si cabe. Pequeños egoístas estáis hechos, y el egoísmo lo único que
hace es retardar vuestro acercamiento a Dios. Olvidaos un poquito de
vosotros, mirad hacia los demás, y desde vuestro interior pedid con el
corazón. (13.7.95) |
|
(Se
comenzó el rezo del Santo Rosario. Cuando finalizó el Segundo Misterio
la Madre decía lo siguiente.) Parece
ser que no entendéis la importancia de lo que estáis pidiendo, cuando
estáis enfermos y os recetan un medicamento, acudís rápidamente a
buscarlo. Vuestra Madre del Cielo os está dando una receta para
vuestras almas enfermas, porque vuestra alma no crece, porque vuestra
alma está estancada. Pedid a Dios de corazón ese aumento de fe como si
de una medicina se tratase. Veis
vuestros cuerpos y las heridas del cuerpo las reconocéis, pero vuestra
ceguera os impide ver las heridas que tenéis en vuestra alma. Hijitos míos
vuestro estado no es grave pero no es bueno. Vuestra alma necesita
recuperarse y todos necesitáis de ese aumento de fe que estáis
pidiendo muchos con desgana, apurándoos para pedir rápidamente después
todo aquello que anheláis. Ese
comportamiento de muchos da muestra de la lejanía que tenéis de Dios
vuestro Padre, de la poca confianza que tenéis en Dios y en vuestra
Madre del Cielo; olvidáis que soy su humilde Sierva, si me dirijo a
vosotros, en la voluntad del que Es para lo que tiene preparado, no
desechéis lo que Dios os está dando hijos míos, el por si acaso,
ahora os vendría muy bien, un por si acaso de verdad; estáis enfermos,
tomad esta medicina que vuestra Madre que tanto os ama os recomienda,
pero esta medicina hay que tomarla todos los días. Pedid
de corazón ese aumento de fe, aun cuando se os escape el sentido de esa
palabra, aun cuando no creáis que sea más importante que otras
necesidades que ponéis en primer lugar. Pedid primero esa fe, pero
pedidla con la seguridad de que realmente la necesitáis. Os dije, hijos
míos, que es una petición siempre concedida por Dios vuestro Padre, y
esa petición tiene que hacerse de corazón y con humildad. Muchos
estáis fallando en humildad, y otros estáis dejando vuestro corazón
de lado y estáis haciendo que vuestras mentes predominen; parad
vuestras mentes, sed como niños pequeños confiados que obedecen aún a
sus madres y tened por seguro que frutos dará esta petición. Intercesión
que hago ante Dios en especial esta tarde, pero necesito que hagáis
esta petición con un poquito más de devoción, con un poquito más de
ganas, de ganas de curaros de verdad, como si de vuestro cuerpo se
tratase. Si
tuvieseis un cáncer que os estuviera consumiendo el cuerpo y os dieran
una receta milagrosa, la usaríais del modo y manera que fuese indicado.
Vuestras almas, hijos míos, están siendo corrompidas y no lo notáis,
no lo notáis porque vuestro apego al mundo es aún grande; las medidas
de heridas de vuestras almas, son distintas para cada uno; aquellos que
se creen con el alma limpia, están fallando en humildad y eso da
muestra de que ese alma no está limpia. Todos
tenéis que limpiar, todos tenéis que sanar y erradicar ese cáncer de
vuestras almas, porque este mundo seguirá ahí y continuará ahogando
si no ponéis el remedio. Si vuestra fe se aviva, vuestra confianza
aumenta; y de ese Dios mejor conocido, porque será más y mejor amado,
encontraréis todo aquello que necesitáis día tras día hasta la
partida. (En
este momento la Madre invoca a Dios y pide por sus hijos.) -
"Dios que todo lo puedes, que estos hijos tuyos ciegos de luz,
ciegos por este mundo que les rodea, abran sus corazones con un soplo
tuyo para que esa petición sea más firme. Dios que todo lo puedes y
que tanto amas disculpa a los que no conociéndote te rechazan". Continuad con el rezo del Santo Rosario. (21.9.95) |