Capacidad de amar

                 (Extraído de los mensajes de la Virgen María recibidos en el Toscón)

 10.7.2008

Vamos a orar a Dios Padre para que aumente la capacidad de amar en todos vosotros que vais a orar, pero también vamos a pedirle por todos vuestros hermanos y hermanas que no están aquí, que comparten esta humanidad doliente con vosotros; vamos a pedirle a Dios por todos ellos también. No pierde fuerza la petición porque se pida por muchos, que a veces os veo preocupados de pedir por una persona en particular pensando que si pedís por dos pedís con menos fuerzas, no os equivoquéis. Estáis pidiendo a Dios, y pidiendo a Dios por toda la humanidad podéis pedir por cada una de las almas en particular con tanta fuerza y recogiendo tantas gracias de Dios como... me dice Jesús que es bueno que pidáis por vuestros hermanos cercanos, sobretodo por aquellos con los que no conseguís mantener relaciones serenas y que en esta humanidad por la que pedís, por la que debierais pedir siempre, cada vez que oráis, recordarlos con sus nombres es bueno, dice Jesús... pues a veces pedís de manera general por los que están mal, por lo que realmente está desordenado para que Dios los ordene, pero no buscáis nombres en particular, ni siquiera queréis nombrar a aquellos que no os caen bien. Jesús os dice en estos momentos que es bueno que pidáis por los que os quitan la paz y serenidad, recordándolos con claridad dentro de esta humanidad de la que formáis parte.

 (Antes de comenzar el segundo misterio la Madre decía lo siguiente.)

 Estáis pidiendo a Dios para que aumente vuestra capacidad de amar. Necesitáis, en realidad, que aumente esa capacidad en vosotros para que podáis llegar, el jueves, contentos de haber logrado vivir dignamente, contentando a Jesús en estos días. Jesús dice que ya pensáis en algunas cosas. Pedid con fervor a Dios, con humildad, con ganas, ese aumento de capacidad de amar y Dios Padre os regalará ese aumento y comprobaréis que a pesar de que algunos lleváis días no muy buenos, con problemas, temores, desconfianzas, esa capacidad aumentada os llenará de ganas, unas ganas que darán fruto en vuestra imaginación, de formas válidas para contentar a Dios. Que estáis padeciendo, que estáis en un desierto y anheláis el agua ya que no llega, parece que se os dice "seguid andando sin ese vaso de agua", para algunos es así, algunos no estáis bien y os cuestionáis "¿cómo me pide Dios que le alegre yo a Él cuando yo estoy que ya no puedo con mi vida?", pues sí, pequeños míos, Jesús se atreve a pediros que penséis en Él en estos días, y que estéis por encima de vuestros problemas, de vuestras tristezas, de vuestras preocupaciones, de vuestros anhelos y caprichos, de vuestros vicios, y que estéis para Él estos días. Mis palabras quieren alentaros para que lo hagáis muy bien, no a medias, no regular, para que no os quedéis en lo poco. El próximo jueves es un jueves especial, uno más, distinto a los demás, pero especial por esa distinción de que os hablo. Jesús estará contento con vosotros y se notará. No oréis apagados, orad despiertos, con ganas y conscientes de la necesidad que tenéis de ver aumentada esa capacidad de amar en vuestras almas y corazones.

(Antes de comenzar tercer misterio la Madre decía lo siguiente.)

 Solicitar la misericordia de Dios es necesario, pues por misericordia, por esa bendita misericordia de Dios con vosotros, que necesitáis, vais a recibir este aumento de capacidad para amar. Le decís a Dios en esta oración repetida una y otra vez "ten misericordia de nosotros y del mundo entero"; misericordia, es una misericordia que urge recibir en las almas, en todas las almas. Entre vosotros hay almas más preparadas, más entregadas a Dios, por sus tareas, que dan ejemplo con sus vidas, testimonian lo que hacen, pero yo os pregunto ¿se os gravan esos testimonios? ¿hacen mella en vosotros?

4.2.2010

 Vamos a orar a Dios y pedirle que os ayude a todos a amar, a amarle a Él primero, por encima de todas las cosas, y por Él a los demás. Si amaseis a Jesús estaríais atentos, estaríais buscando la manera de hacerle sonreír con vuestro comportamiento, porque cuando amáis así hacéis, buscáis formas y maneras de sorprender al que amáis, y muchas veces no recibís la alegría que esperabais y, sin embargo, amando a Jesús está garantizada esa alegría que se devolvería con creces sobre vuestras almas, corazones y vidas humanas que tanto os preocupan.  

 Vamos a pedir a Dios en el Santo Rosario, que vamos a comenzar en unos instantes, para que a través del Espíritu Santo la capacidad de amar aumente en vuestros corazones. Ya pedíamos por esto, pero es necesario, tal y como estáis, que volvamos a pedir por lo mismo. Que Dios os enseñe a amar, que esa capacidad de amar, realmente, sea usada. Aumentar la capacidad de amar lleva consigo, lleva implícito, el aumento de la capacidad de perdón y todos la necesitáis.

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