Jesús nos pide que reflexionemos

(Jesús nos pidió que reflexionásemos en el mes de Agosto. Esta reflexión la podemos hacer en

 cualquier  momento de nuestra vida y con ello podremos rectificar.)

 

Quiere Jesús que en el día de hoy reflexionemos sobre lo que hemos hecho, en lo que va de mes, y que pongamos en una balanza, en un lado lo que hemos hecho que le haya agradado y en el otro, lo que no le haya agradado y miremos hacia donde se inclina la balanza. (Transmitido a Fabiola el 19_8_2007 para la reunión del jueves.)

 

 

(Extractos de mensajes de la Virgen María que nos ayudarán a hacer esa reflexión)

 

No puedo más 

(¿cuántas veces decimos “no puedo más”?)

Hijos míos, sois cobardes cuando decís que no podéis, llenaos de humildad y pedid a Dios esas fuerzas reavivadas para que las notéis con mayor claridad y las podáis usar, pero no digáis que no podéis más. El ejemplo de Jesús es el mejor ejemplo que podéis tener; en Jesús están claras todas las virtudes que necesitáis. Jesús es Dios, es verdad, pero Jesús se acercó a la humanidad como hombre, y fue verdadero hombre; llegó a la cruz con dolores humanos. Por ser Dios, no le libró Dios del padecimiento material, sufrió Jesús martirio, sufrió Jesús lo inimaginable… dice Jesús, menos mal, Madre, que yo no dije que no podía más… imaginaos que Jesús no hubiese llegado a la cruz, imaginaos que tras los azotes Jesús se negara a seguir, ¿qué sería, entonces, de todos nosotros? La nada absoluta, porque si el hombre no tiene la salvación se convierte en nada después. (9_11_2006)

 

¿Somos mansos de corazón? 

¿Nos estamos cuestionando la voluntad de Dios en nuestras vidas?

Todos necesitáis con urgencia ser mansos de corazón, ¿y quién es manso de corazón? Quien es manso de corazón recoge la voluntad de Dios Padre y no se rebela contra ella, y no la cuestiona, y aquí todos encontraréis faltas cometidas debidas a la carencia de esa mansedumbre en vuestro interior; os reveláis, cuestionáis continuamente lo que Dios permite en vuestras vidas y en las vidas de los que queréis…

- Hijos míos, la mansedumbre da muchos frutos buenos en el corazón, entre ellos la serenidad y la paz, el que es manso es sabedor de que la voluntad de Dios es lo mejor para las almas, y en esa seguridad está sereno y pacífico, y entonces puede ser buen consejero. Analizad, Cómo estáis de serenos, de inquietos, porque normalmente una inquietud está relacionada directamente con alguna falta. (26_10_2006)

 

Falta de humildad, soberbia, protagonismo, falta de paciencia

Quiere Dios en Jesús, que venzáis la soberbia, que venzáis el protagonismo y actuéis con humildad; con inteligencia y con humildad, porque quien es humilde es el más inteligente, porque sabe que se está ganando el Reino de los Cielos.

 

…¿qué es ser humilde? ¿callar? ¿no responder? ser humildes es ser bueno con los demás, es ser paciente con los demás, es ser amable con los demás, es saber esperar el turno para hablar, es saber callar para no avivar un fuego que se enciende, es saber aceptar una corrección fraterna, es saber mantenerse con dignidad ante una corrección que no sea fraterna, sin perder los modales, sin perder la quietud que caracteriza a los hijos de Dios conscientes de serlo. (17 _02_ 2005)

 

¿cómo es el trato que tenéis con los cercanos? ¿cómo está esa paciencia? ¿cómo está ese aguante? ¿perdonáis con prontitud? o ¿seguís afirmando que no podéis con los que os rodean y se suponen deberían entenderos? Pensad bien, hijos míos, no debéis esperar a que los demás cambien, habéis de cambiar vosotros, adelantaros ganando en humildad. ¿Cómo es vuestra relación con aquellos que os acompañan? ¿ayudáis a los que veis callados? ¿perdonáis a los que hablan más de la cuenta y a veces os hieren? (2_11_2006)

 

 Dar ejemplo  

¿Estamos dando ejemplo?

¿qué ejemplo dais? no podéis afirmar vehemente que estáis yendo a un lugar de Dios donde se reciben mensajes de la Virgen María y luego comportaros como verdaderos ateos, escondiéndoos avergonzados de vuestra propia fe, no dando la cara por Jesús en las oportunidades que Él os da para que la deis; escondiendo vuestro rosario; escondiendo, por momentos, la cruz que lleváis, que ofrecisteis llevarla visible; y decís “es por prudencia”; no, hijos míos, confundís muchas veces la prudencia con cobardía.

…si vosotros dierais ejemplo de lo que aquí recibís, muestra de que aquí realmente aprendéis a ser mejores, no sería tan difícil para otros acercarse y recibir también. (19_07_2007)

 

Pereza

(pereza para amarnos, para perdonarnos)

Quiere Jesús que venzáis la pereza, la pereza en todos los aspectos de vuestra vida. No sólo para no levantarse más tarde de lo que debéis cuando tenéis responsabilidades, sino también para orar, para realizar las otras tareas, para cuidar de los demás. La pereza os hace caer a todos, hijos míos, a todos. Os volvéis perezosos. Dios ha pedido a la humanidad que se amen, sois perezosos para amaros; esperáis a no se sabe qué para dar pasos de confianza, pereza salvable si queréis. Cuidado, pues, con la pereza que apaga el alma en estos días. Os quiere Dios muy despiertos, atentos para que podáis ir ganando ese Cielo que espera, trocito a trocito.

Tenéis que vencer la pereza para amaros unos a otros, para cuidaros. Pereza que también debéis vencer prontamente para perdonaros. (3_2_2005)

 

Generosidad

 (¿Ayudamos a los demás? Disponibilidad para ayudar)

Cuando se habla de generosidad siempre tenéis la tendencia de pensar en la moneda, generosidad para dar vuestra vida por los demás, para compartir vuestro tiempo con los demás, también con Dios, pero con los demás, demostrando entonces que sabéis amar como Dios os pide que améis, pero estáis acostumbrados a cuidar de ese pequeño mundo que os rodea y a hacer de él toda vuestra vida; y está bien que cuidéis de los vuestros, pero veréis, la humanidad completa es la que preocupa a Dios, y vosotros formáis parte de esa humanidad. (19_07_2007)

 

Repasad qué hacéis por los demás que no conocéis, ¿oráis por ellos? ¿ayudáis de alguna manera a paliar las penas de otros con materiales, monedas, vuestras ropas ya usadas? ¿qué hacéis para colaborar a paliar la desgracia de otros que no conocéis? ¿visitáis a mis hijos mayores tremendamente solos en asilos y hospitales? ¿visitáis a niños enfermos? ¿contentáis a los que están recluidos como si estuviesen locos?  Dejáis en el descuido muchas tareas que hay que desempeñar antes de partir para ganarse esas moradas altas, hay que cuidar a los que no se conocen también. La entrada a los hospitales no está prohibida, está regulada, pero hay poco orden. No tenéis impedimentos para acercaros y ayudar un poquito acompañando a los que están tan solos, y os aseguro que mis hijos y mis hijas que quieren hacer su tarea bien de cuidar a los enfermos se ven, a veces, saturados, y agradecen que gentes buenas, bondadosas, se acerquen, y pregunten, “¿hay algún enfermo solo al que no le vengan a visitar?”, “¿puedo acercarme a dar de comer a los que tengan dificultad para hacerlo?”, “¿puedo contar cuentos a esos niños que también están muy solos muchas horas del día?”. Yo os aseguro que si actuáis con generosidad verdadera del corazón, con esa bondad que Dios quiere que desarrolléis encontraréis las puertas abiertas para ejercitar esa bondad, esa caridad, ese amor de Dios. (2_11_2006)

 

Caballerosidad, delicadeza

Quien es un caballero, bien entendido, quien es una dama, mujer con delicadeza, ve en los demás a hermanos en Dios;

Os he dicho muchas veces que sois más amables y educados con los distantes que con los que tenéis justo al lado. (19_10_2006)

 

Oración

(¿Oramos por los que necesitan de nuestras oraciones?)(¿Cual es nuestro comportamiento ante los que están padeciendo dolor?¿Es un comportamiento digno?

Yo os pido, hijos míos del Toscón, que seáis más valientes, que oréis con el corazón más vivo, que no os olvidéis de vuestros hermanos, que son muchos los que están sufriendo necesidad, que no sois impotentes, que podéis ayudar todos a los que sufren, la oración… dice Jesús que un simple pensamiento ya ayuda, cuanto más una oración fervorosa… muchos hermanos vuestros están perdiendo la vida por conflictos, pero también por hambre, por sed y ¿qué hacéis? ¿os acordáis de ellos o preferís no pensar para no sufrir? para no sufrir, os oigo decir a veces, que no ponéis la televisión; si no pensáis en los que sufren ¿cómo vais a pedir por ellos? si no dejáis que vuestro corazón se emocione ¿cómo vais a llorar de corazón y a pedir por ellos? no os ocultéis. Estáis para amar, para recobrar esa luz que perdisteis, y Dios os da mil oportunidades que no sabéis aprovechar… y más, dice Jesús…(19_07_2007)

 

Prudencia

(¿Hemos sido prudentes para hablar lo justo? ¿tenemos Santo Temor a Dios?)

…prudencia para saber qué decir y cuándo, prudencia para saber callar cuando sea necesario.

…prudencia para vivir con Santo Temor a Dios, que no es miedo a Dios pero sí es respeto a su presencia, porque Dios os mantiene con vida, es Dios quien permite o no permite en vuestras vidas. (12_10_2006)

 

Obediencia

(¿Cómo llevamos los consejos que la Madre nos ha dado?)

Si Dios ha dejado escrito lo que debéis hacer para ganaros el Cielo, ¿por qué no obedecéis? Fijaos, padres y madres muchos, que queréis a los vuestros, que cuando dais consejos o normas o reglas en casa, las dais, las ponéis por el bien de los vuestros, y os asustáis y teméis por los que tanto amáis, pero sabéis que no son obedientes, y los disculpáis una y otra vez, así está Dios Padre con vosotros, no sois obedientes, pero sigue esperándoos y perdonándoos una y otra vez, pero si fueseis obedientes iríais mucho más rápido en el camino que tenéis que andar para llegar al Cielo. (12_10_2006)

 

Diligencia  

(¿Estamos perdiendo el tiempo?)

La falta de diligencia la habéis relacionado la mayoría de vosotros con pereza, y os habéis apresurado a confesaros de esa pereza en vuestra vida para tantas cosas, pero la falta de diligencia va más allá en frutos malos, que en una pérdida de acción pronta; si no sois diligentes es que no respondéis a la llamada de Dios en el momento en el que deberíais, el no ser diligentes significa que el tiempo se escapa de las manos sin ser bien utilizado; el perder el tiempo sin llenar el alma de cara a Dios es falta de diligencia; y os preguntáis ¿cómo se puede uno confesar de eso? A solas con Dios es fácil porque muchos decís “me confieso de eso que ha dicho la Madre” pero a un confesor humano como vosotros ¿cómo se le dice? Por supuesto, la pereza es falta de diligencia, pero es falta de diligencia también el perder el tiempo en vuestra vida sin llenar ese tiempo de Dios; no buscar un tiempo para hablar con Dios es falta, porque se os dice en ese primer mandamiento “Amar a Dios sobre todas las cosas” ¿verdad? Y quien ama no se olvida del ser amado, y habla con ese ser amado continuamente, aunque no lo tenga presente, delante, visible, o ¿no es así cuando estáis enamorados? ¿no pensáis continuamente en ese ser al que amáis? ¿no está ahí vivo? La falta de diligencia produce en vosotros una pérdida de tiempo terrible, tiempo que no aprovecháis; falta, pues, el perder el tiempo, el no buscar un ratito para hablar con Dios debéis asumirlo como una falta más. (19_10_2006)

 

Juicios

Hijos míos, muchas veces se os ha dicho que no sois jueces válidos, porque vuestros juicios están errados la mayoría de las veces, porque no sabéis leer en el corazón. El sentido de la justicia está perdido en algunos de mis hijos, atrofiado está ese sentido de la justicia, y ven como justo lo que es claramente injusto a ojos de Dios.

Quiero que pidáis para que el sentido de la justicia aumente en vuestras almas de la Justicia con mayúsculas. La prudencia está relacionada con esta cualidad y la pureza también, quien es puro de corazón en más justo, quien es prudente se equivoca menos en sus juicios, pero la justicia que quiero que pidáis es una justicia plena ante los ojos de Dios, un sentido de la justicia que os haga sentir en vuestro corazón que este mundo está mal repartido; que no es justo que hermanos vuestros no tengan qué comer, que no es justo que hermanos vuestros no tengan dónde vivir, que no es justo que hermanos vuestros estén muriendo día tras día por culpa de injusticias; un sentido de la justicia que tambalee realmente vuestro corazón. (12_10_2006)

 

Amistad

(¿Cuidamos las amistades? ¿Recordamos que el mejor amigo es Jesús?)

Repasad qué hacéis con vuestra amistad, porque con los amigos hay que saber comportarse, hay que saber perdonar, hay que saber escuchar, hay que saber callar, porque si no, no se puede escuchar, y en eso falláis la mayoría, a veces vuestros amigos necesitan llorar con vosotros, contaros vuestras cosas, necesitan de vuestros silencios, pero también necesitan de vuestra ayuda, de vuestro ánimo, de vuestro aliento. (2_11_2006)

 

Verdaderos amigos tenéis que ser unos de otros. Amistad que tenéis que cuidar para que no se estropee. Y a los esposos que sean amigos también, porque parece que la amistad del noviazgo desaparece en el matrimonio. (22_6_95)

 

Quiere Jesús que le tengáis presente, que esa presencia viva de Dios se haga efectivamente en vuestras vidas, porque Él es Dios, no lo olvidéis. Quiere Jesús que le sintáis al lado hasta el punto de meditar en el momento de vuestra partida. Presencia viva de Dios que os haga meditar sobre la naturaleza divina que tenéis, que permanece porque es eterna. Quien tiene presencia viva de Jesús en su vida, recibe fuerzas renovadas en el corazón. (31_3_2005)

 

Alegría

Cuando uno hace lo que debe hacer bien de cara a Dios está alegre, ¿falta alegría en lo que hacéis? ¿trabajáis tristes, sin ganas? No contentáis a Dios, lo sabéis. Trabajos tantos, el trabajo del hogar que tan pesado resulta a mis hijas y a alguno de mis hijos, ¿lo hacéis con amor? ¿sois perezosos, quizás? Mis pequeños y pequeñas que están estudiando aún, vuestro trabajo es el estudio, es un trabajo hijos míos, el estudio ¿estudiáis responsablemente? ¿os conformáis con notas bajas pudiendo sacar notas mejores? Hijos míos, Dios se merece lo mejor, y si podéis ofrecerle un trabajo bien hecho, con alegría, si podéis llegar a casa con la sensación de ese deber cumplido, de esas horas llenas con responsabilidad, con alegría, llegaréis entonces a casa y Jesús estará feliz con vosotros. (2_11_2006)

 

(Una persona preguntaba a la Madre qué virtud resaltaría de Jesús.)

¿Qué virtud prevalecía en Él? ¿Qué cualidad, me preguntas, como Madre, más me sorprendía? Su alegría continua, su desaliento corto; estaba alegre siempre, y ante las dudas, apartaba la tristeza con gran rapidez. Una alegría inmensa, una búsqueda continua de la alegría en los demás. Una búsqueda de situaciones para contentar a los que están alrededor. Un ánimo continuo de darse a los demás, olvidándose de sí mismo… La alegría, el ánimo de alegrar a los demás, una extraña cualidad de apartar la tristeza rápidamente. (16_2_1995)

 

 Gratitud

¿somos agradecidos con Dios? ¿pensamos que las pruebas están por algo?

No sois agradecidos, no valoráis la vida que tenéis, no la valoráis; pedís a Dios, a veces, un escape, huir de problemas que podéis afrontar con esa confianza en Dios verdadera.

Gratitud a Dios por permitir a cada alma recuperar el puesto que perdió, una recuperación a base de pruebas, que a veces son duras, pero siempre superables... (19_10_2006)

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