7.01.2010

(Extraído del mensaje de la Virgen María del 7.01.2010 recibido en El Toscón.)

Un año nuevo que muchos agotareis y que quisiera que supusiera para vuestras almas un gran avance. Si siguierais mis consejos con mayor diligencia, con menos pereza, estaríais muy distintos a cómo estáis ahora. Os animo vivamente a que en este año llevéis una vida cristiana, de verdad. Que la intención dé frutos, que se note en vosotros que amáis a Jesús, que amáis a Dios o que al menos estáis en el intento sincero del corazón por agradarle, por hacerle sonreír.

 Jesús quiere que os vuelva a recordar la petición que os hacía hace un momento, se refiere Jesús a vivir, realmente, como cristianos, como seguidores suyos ¿y cómo llevar una vida cristiana? ¿cómo llevar una vida digna? consejos os podría dar, muchos, para que pudieseis conformar una vida cristiana ejemplar, pero lo más importante, lo que es... Jesús me dice que el que no le ame no puede vivir como Él quiere... continuando con lo que os decía algo hay imprescindible para que podáis llevar la vida que se os pide llevéis, como bien se adelantaba Jesús amarle, si no amáis a Jesús, si no os ilusionáis con contentarle, no podréis vivir como yo quiero que viváis. Hay muchas ilusiones que guardáis en el corazón, materiales y espirituales, pues la mayor ilusión, por encima de todas, debiera ser en vosotros contentar a Jesús, contentar a Dios con vuestro vivir, y si en ese afán os movéis, si en ese afán vivís, viviréis dignamente.

 Recordad que se espera de vosotros y así os pido que vuestra mayor ilusión durante estos días de este año que vais a gastar sea contentar a Jesús con vuestro vivir. Muchos os quejáis de que se os va de la cabeza la intención, y de repente la tenéis, y de repente la descuidáis. Vamos a pedir precisamente al Espíritu Santo de Dios que haga surgir esa ilusión en vuestros corazones pero también que la afirme en vuestras mentes y razones para que no se os olvide ningún día al despertar que vuestro propósito y mayor ilusión ha de ser contentar a Jesús con vuestro vivir. Cuántos logros, cuántos frutos, si esa ilusión, realmente, la sostenéis. Es posible, pequeños míos, aunque haya caídas y faltas repetidas, que las hay, es posible sostener esa ilusión de ir venciendo al mal que ataca continuamente a vuestras almas, podéis agotarlo, con Jesús podéis vencerle y salir victoriosos consiguiendo para vuestras almas un avance grande, claro, superior al de todos los años vividos con anterioridad. Depende de vosotros, la salvación depende de cada uno de vosotros y del uso que hacéis de vuestra libertad.

 (Después del Rosario la Madre decía lo siguiente.)

 Os he dicho muchas veces, pequeños míos, que no temáis a nada ni a nadie, y si debéis tener algún temor debiera ser el de entristecer a Dios con vuestro vivir, el de apagar su sonrisa con vuestro proceder. Muchos de vosotros habéis sentido verdaderas ganas de poder acometer ese compromiso al que se os invita de mantener la ilusión viva, ilusión de ver sonreír a Jesús y podéis conseguir que Jesús se sienta cómodo entre vosotros, al lado vuestro. Necesitáis tener presente esta ilusión. Una ilusión, que está viva, se hace presente por sí sola sin ningún esfuerzo. Jesús quiere ser vuestro Maestro, quiere ser vuestro Amigo, quiere, realmente, que os ilusionéis con su presencia cercana, con su poder, listo para hacerse notar en vuestras vidas, pero habéis de confiar, habéis, realmente, de hacer méritos para ganaros su intervención en todo aquello que le solicitéis intervenga. Sed como niños, sed humildes, sed mansos, pero sed también prudentes, siendo valientes.

Quedad en paz, portaos bien y sed cuidadosos con vuestra alma, la tenéis necesitada de cuidados; todos necesitáis mejorar en el cuidado del alma. Haced por contentar a Jesús valorando la vida que se os da, con todas sus pruebas, con todas las pruebas. Estáis vigilados, diría yo, por un mal que quiere apartaros de la luz que habéis encontrado en este lugar. Sed prudentes siendo valientes y así espantaréis al que os acecha, con Jesús todo está al alcance de un alma que le busca, sin Jesús, entonces, es verdad que hay imposibles... me dice Jesús que os acompaña a todos y que Él sí tiene ilusión de contentaros a vosotros y es Dios... Preparaos, pues, para recibir sus sorpresas, no pone condición de que hagáis lo mismo, pero yo os pediría que no se sienta defraudado. Responded con vuestro amor y estando atentos a lo que se solicita de vosotros.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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